Mi novio, que es hermoso y me invitó a festival de teatro, tuvo un inconveniente con los señores de TUBOLETA.
Resulta que muy juicioso, hizo su compra por Internet, la pagó por el mismo medio y solicitó que el servicio de entrega de la boleta fuera en una sucursal (que vale $4000 por boleta). Juiciosamente se acercó a las 10 a.m. al Tower Records de Gran Estación, donde hay un stand de TUBOLETA, pero OH! SORPRESA! Estaba cerrado, a pesar de que en la página oficial del sitio se establecía que a las 10 am abrían.
"Bueno" dijo él, "es cuestión de minutos mientras llega la persona encargada"... pasaron 10, 15, 20... nadie llegaba. Decidió entonces llamar a servicio al cliente, en donde no le dieron más respuesta que "es que está en una reunión, que no se demora y espérelo"...
Finalmente, muy a las 11:15 a.m., llegó el señor de TUBOLETA encargado del sitio, con actitud de dejadez (no se si esa palabra exista, pero mi mamá cada rato se la dice a mi hermano adolescente), y con mamera de trabajar.
Mi novio, muy decente él porque yo hubiera pellizcado al señor ese, le dijo que si lo atendía, que por favor le entregara la boletas... OJO, el interés por el servicio surgió de mi novio, no de tu boleta... El señor de TUBOLETA con su actitud "antiactiva" le entregó las boletas, sin importarle la amenaza de queja de mi novio ante el servicio al cliente de TUBOLETA, de hecho, lo instó para que lo hiciera indicándole "que no iba a sacar nada con eso".
Después de hora y media, mi novio recibió sus boletas, fuimos felices a teatro el sábado, pero a mi la espinita me quedó...
Y es que no es justo que cobren $8.000 por hacerle perder el tiempo a uno ($4.000 por cada boleta). Por lo menos una hora y media de mi trabajo no vale eso ni siquiera... Los empresarios, en general y específicamente con este ejemplo, no saben como atender a un consumidor. No es sino que se compare con otras jurisdicciones, donde la mano dura del estado, al imponer multimillonarias multas, hace estremecer a los empresarios por una mala atención a sus clientes, y hasta a eventuales consumidores.
Acá en Colombia, casos como este van para el típico deje así y ya. Porque, quejarse con el servicio al cliente no es suficiente. Por eso toca acudir a donde es... a la Superintendencia de Industria y Comercio, como haremos en este caso, porque no hay derecho a que le cobren a uno por un servicio de entrega de boletas, que de por sí ya es adicional al valor del bien vendido, y lo presten tan mal, sin mayor consideración al cliente.
¿¿¿Cuántas quejas serán necesarias para que en Colombia se le pare bolas al consumidor???
Eso si, queda la imagen de que TUBOLETA es una chanda (tampoco creo que esta palabra exista, pero me parece apropiadísima) porque sus empleados no tienen el menor entrenamiento en servicio. Seguramente no es política de TUBOLETA tratar de esta forma a sus clientes, pero esa es la impresión que queda y con la que uno se queja.
Bastaría una disculpa, buena actitud y la opción de devolver el valor del servicio, para que uno quedara tranquilo.
Escrito por elispapafrita at 14:20:23. Categoría: Quejas de lectores










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