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Friday, February 05, 2016

Los Ciclistas urbanos y su participación en el tráfico de Bogotá


Ciclistas urbanos en Bogota día sin carro
El colega -de blogs- Ricardo Galán escribió en su blog un artículo llamado "Diatriba contra los ciclistas Bogotanos". Si le da pereza leerlo se lo resumo: no es que esté en contra de los ciclistas sino en contra de su tendencia de comportamiento. Y le doy la razón. Dejé un comentario que me dio pesar dejar ahí tirado porque me sentí escribiendo todo un post, como cuando escribía con juicio en el blog. Y me lo traje para acá. 


Como recordarán, soy ciclista urbano desde 1993 y llevo 74.000km recorridos en Bogotá, tiempo en el que he sido testigo del nacimiento de las ciclorrutas, su evolución, y de pasar a ser al que conocían como "el del casco blanco" en la(s) Universidad a uno más de los cientos de miles de personas que usan la bicicleta como medio habitual (por no decir único) de transporte. 

Es verdad muchas de las cosas que dice y no voy a negar que yo soy el que en ocasiones comete algunas de esas "barbaridades". A veces me subo al andén, hago pequeñas contravías o me paso en rojo... dentro de los límites de lo razonable. Es decir, si veo que no vienen carros, cruzo la calle (exactamente como lo haría un peatón). En el andén respeto la prelación del peatón y voy muy despacio, reconociendo que soy un intruso en su espacio y sin echarle la bicicleta encima a nadie.  En la medida en que creció la población de ciclistas nos estamos volviendo un problema de seguir esa tendencia de hacer lo que se nos da la gana. Nos estamos volviendo un problema más en donde deberíamos ser parte de la solución. 

Friday, March 06, 2015

Bogotá es mi gimnasio

En el colegio nunca gané una competencia. Ni deportiva, ni académica. Recuerdo que estando en sexto grado -primerodebachillerato en ese momento- le gané una partida de ajedrez a uno de Once y pasé a las rondas finales, donde sucumbí a la presión y me cascaron. Figurativamente, por fortuna. 

Ni hablar de educación física. No me ayudaba ser de los menores del curso, para encima ser de los mínimos del curso. Cumplía con dignidad con las funciones asignadas pero rara vez fui titular. Ahora que lo pienso eso explica que prefiriera deportes individuales y donde priman la astucia, estrategia y la fortaleza mental como el bádminton, el ciclismo y el backgammon

No figuraba, pero tampoco era el útimo lo que podría ser un buen reflejo de mi personalidad, ahora que lo pienso. Estaba siempre en el lote, dirían de mí si hubiera sido ciclista profesional.

Es por eso que me cuesta explicar cuando me preguntan que por qué ya de viejo (a los 20) y desde entonces, el deporte se volvió parte de mi vida cotidiana. Y es porque ni yo mismo lo comprendo, tenía el potencial para ser sedentario. Y es que desde que en 1993 empecé a movilizarme por Bogotá en bicicleta un Gollum dormido dentro de mi se despertó y me volví competitivo y hasta empecé a cuidar mi alimentación para que no afectara mi rendimiento. No son trayectos largos, en estos años podría decir que no superan los 20km diarios aunque he tenido temporadas de 50km diarios así como temporadas de 20km semanales. Desde entonces ya acumulo más de 100.000km transitados solo en Bogotá, y unos cuantos miles en Cali, donde viví por poco más de un año. 

En 2002 una tendinitis me obligó inscribirme en un gimnasio para tomar clases de stretching, necesarias para mi rehabilitación. Iba a diario. Allí descubrí que Pilates es el papá de los ejercicios, aprendí a usar los HRMs y empecé a usarlos en mis trayectos diarios. Desde entonces busco -a diario- estar "en la zona" al menos 5 minutos diarios. Compito conmigo mismo (cuando no es que hay un pinche fixero en la ruta creyendo que su bici de mentiras es más rápida) y todos los días mido mi rendimiento con el celular. Cuando me siento demasiado bueno, hasta uso Strava, pero con moderación. 

Hoy mis desplazamientos diarios son de unos 12km. Mi estado de salud es bueno: me enfermo muy poco y en una prueba de esfuerzo estándar bajo de 180bpm a 80bpm en un par de minutos, lo que suele causar sorpresa en los médicos, sobre todo cuando me preguntan la edad.  No pago un peso por transportarme ni por ir al gimnasio y tengo dos beneficios: salud mental y salud física, aparte de los cientos de horas que ahorro al mes. La salud financiera llega casi que por accidente ;)

En 1993 me convertí -sin darme cuenta- en un deportista urbano. Es por eso que me identifiqué plenamente con este comercial, sin la parte de hacer el ridículo en las cebras de los semáforos. 
 

Monday, January 14, 2013

Por qué siempre debemos montar en bicicleta con casco

 

Casco de bicicleta roto después de accidente
Así quedó mi casco

Hoy tuve el accidente más serio que he tenido en los 19 años y medio que llevo utilizando la bicicleta como medio diario de transporte. Es el segundo, y de nuevo en Cali, de nuevo fue con un taxi. Siempre he sido convencido de a necesidad de usar el casco, pero francamente nunca pensé que llegara a necesitarlo algún día.

Todas las mañanas hago un circuito entre mi casa y un roundpoint a 7.5km. Es muy agradable, plano y seguro. Poco tráfico, poca gente (la mayoría es carretera, con paisaje de cañaduzales y todo), hay tan sólo un semáforo en todo el recorrido y hay cuatro puentes, como para darle algo de emoción a la cosa. Como hacía más de una semana no salía no quería hacer la versión larga e iba a hacer la corta, que es de 10km. Al cruzar el segundo puente sabía que tenía que irme alistando para cambiarme al carril izquierdo y tomar un retorno a unos 500m. Miré por el espejo y vi la oportunidad, aunque había un taxi que venía muy lejos. Yo iba menos rápido de lo acostumbrado, y adicionalmente el taxi parecía tener intenciones de romper la barrera del sonido, por lo que calculé mal el cambio de carril y lo último que recuerdo fue pensar "tendrá que esquivarme" y un pitazo. Luego estoy en el separador con la bicicleta, me contaron que una señora me ayudó a parar. Yo estaba confundido, no entendía que había pasado y a todo el mundo le dije que estaba bien. Un celador de una bodega al frente me hacía señas y yo le dije que todo bien, y ya me iba a devolver (dije, ok, me caí, mejor me devuelvo ya) cuando noté que faltaba el retrovisor. Me puse a buscarlo y crucé la carretera para preguntarle al celador qué había visto, y allí fue cuando supe que estaba sangrando, y me contaron lo que había pasado. El taxi huyó. Llamaron una ambulancia que nunca llegó.

Estuve ahí por cerca de una hora, me prestaron primeros auxilios y estuvieron muy pendientes de mi, hasta que me sentí mejor (menos confundido) y me empezó a doler todo. Revisé la bicicleta y milagrosamente no le pasó absolutamente nada, así como lo mío no son sino unos golpes y raspones, lo cual es otro milagro. El celador dice que duré un par de minutos tirado en el piso inconsciente (pero también dijo que volé por los aires, lo cual no tiene lógica con los raspones, el taxi nunca me tocó, seguro me rozó o me tumbó con el viento) así que me atrevo a calcular ese tiempo en 30 segundos, si es que hubo tal pérdida de conciencia. 

Al irme busqué de nuevo el espejo y lo encontré unos 20 metros adelante en la mitad del separador. Tampoco le pasó nada. Me devolví en la bici y aquí estoy, contando el cuento.

Sí, fue culpa mía. No he debido hacer ese cambio de carril tan despacio y cuando vi el taxi he podido abortar la operación, calculé mal (porque recuerdo haber visto que que el taxi iba a mil) y olvidaba que la mayoría de los taxistas caleños no son precisamente "caballeros del volante". No lo vuelvo a hacer. Los ciclistas tenemos responsabilidad en la mitad de nuestros accidentes, si no es que más, hay que aceptarlo. 

No tengo familiares directos en Cali y Maria está en Bogotá, pero afortunadamente la esposa de mi cuñado es médico, vino, me valoró y dictaminó que tengo los mejores ángeles de la guarda. Contusiones y abrasiones, y ya. Mi suegra, mi mamá y una tía de Maria han estado pendientes de mi llamándome cada ratico (gesto del que estoy muy agradecido) ya que se supone que no me puedo quedar dormido hasta por la noche, solo por seguridad con lo del golpe en la cabeza. 

Hablando del golpe en la cabeza... solo cuando me iba me di cuenta de cómo quedó el casco! (claro, nunca me lo quité). De donde dejo esta simple y obvia reflexión: ¡usen casco! ¡siempre! ¡compren uno bueno! (aquí sí que o barato puede salir caro). Abrochénse bien el casco! (siempre lo he usado muy apretado, tengan en cuenta que si no lo hacen en lugar de ayudar lo que hace es lastimar). Si usted tenía dudas, si necesitaba una buena justificación para comprarlo... aquí tiene una. 19 años y medio y nunca me había pasado nada... hasta que me pasó, y si no hubiera sido por el casco, no estaría contando el cuento. Así de simple. ¿necesita más razones para usar el casco?


 El recorrido de hoy, al final se puede ver mi imprudente cambio de carril y todo lo que pasó después.

Friday, June 12, 2009

Maria Casquitos vs. la Seguridad Democrática.


Maria Casquitos poniendo en peligro la seguridad nacional.

Es una vieja disputa la del espacio público y los límites de la seguridad. Y los de la propiedad privada. Tampoco es algo de hoy, muchos hemos crecido con los abusos de los escoltas en los 80's, con los mestizajes entre Boyacenses y Argentinos*, y con el menos común de los sentidos. Con el "yo sólo sigo órdenes" y con prohibiciones ridículas como la de tomar fotos en lugares públicos o centros comerciales. Con el "es fiesta privada" o "nos reservamos el derecho de admisión".

Pero esta disputa nueva para mí porque me ha tocado de cerca este mes. Sí, el mismo mes que dejé abandonado este blog a su suerte.

En los 15 años que llevo utilizando la bicicleta como medio de transporte he tenido con vivir con el problema del parqueo, sobre todo en ciertas zonas. Como lo decía antes, el ciclista suele ser sinónimo de muerto de hambre o de pobreza, por lo que recibe tratamiento de quinta (recordemos que nuestra sociedad es arribista, y que la apariencia es su valor fundamental) y usualmente ni la entrada le permiten, o debe pasar más filtros de lo normal. Más de una vez me ha pasado que me preguntan que si vengo a entregar correspondencia, y no, no es divertido. Suelo evadir el problema no discutiendo con los celadores y parqueando al otro lado de la calle, lejos de sus "dominios". Pero a veces sí que se pasan y le sacan a uno la piedra, sobre todo por su irracionalidad. O estupidez, según.

Es una discusión abierta porque en realidad no puedo defender mi derecho a invadir el espacio público. Es difícil defender mi derecho a entorpecer la circulación libre por la calle a los peatones**. Lo que discuto es la potestad de los que se sienten con el derecho a hacerlo, sin tenerlo.

Tengo 5 ejemplos:

Unicentro
Unicentro
Es uno de los pocos que cobra por parquear la bicicleta en sus predios. Me niego a hacerlo y solía parquear afuera, en una señal de tránsito, de las que tienen una P tachada. Una vez un celador no me dejó hacerlo, porque "el jefe de seguridad no deja". Le hice entender que los predios de Unicentro se terminaban en la reja, y que de ahí para afuera no tenía ninguna potestad. Casualmente el jefe de seguridad estaba cerca, se acercó y de forma muy poco sutil me hizo entender que si la dejaba allí cuando volviera no la encontraba. No porque él tuviera derecho a hacerla remover, sino porque era una lucha de poderes. De egos. Porque él dice, y punto.

Desde entonces parqueo a 30 metros, en una reja que solía proteger un árbol, frente a un edificio. Mejor no tentar al diablo. Ni al jefe de seguridad de Unicentro y su ego herido. No olvidemos que los jefes de seguridad muchas veces son exmilitares que salieron del servicio en confusas circunstancias.

OXY
Oxy
Necesitaba un dato en un correo y no tenía plan de datos en el celular. La EAN muy querida proporciona wifi gratis a los peatones de la calle 78. Me paré ahí, en el andén a buscar la información... me demoré unos 20 minutos cuando se me acerca un celador de Oxy (la que queda al otro lado de la calle) y me dice:

Celador: "ya lo vieron por la cámara".
yo: ¿uh?
Celador: "Que qué está haciendo"
Yo: ¿PQP? Leyendo el correo. En la Calle. Al otro lado de la acera de su patrón.
Celador: "Que si por favor circula que ya los de seguridad lo vieron".
Yo. Que no, que gracias.

Y no, no me moví. "Mi honra está en juego y de aquí no me muevo". Igual, ya estaba terminando y a los 10 minutos me fuí, pero me demoré de "puro rebelde". Tienen mucho huevo.

RCN
RCN
Igual que con el anterior, iba para una entrevista en emisoras de RCN (La Mega, Amor Stereo, Radio Uno y La Cariñosa, creo) para hablar de "On the road again" y la dejé amarrada a la popular P tachada al otro lado de la acera, y no me dejaron. Como por variar iba de afán, expliqué para donde iba y muy diligentemente me consiguieron un lugar en el parqueadero de RCN, a una dos cuadras de distancia. Pero no me dejaron, aún siendo al otro lado de la acera.

Casa Medina
Casa Medina
Hace un par de semanas fui invitado a un evento de Avantel en el hotel Casa Medina. Llegué muy tarde y, aunque sabía que la dejaba muy mal parqueada y me exponía al escrutinio de los cuerpos de seguridad del estado, la dejé. Bien asegurada, eso sí.
Cuando volví, encontré un celador examinando la rueda trasera. Le dije en tono irónico: "está bien amarradita". Me dijo que "ya íbamos a llamar a la policía, que usted no puede parquear allí". Le expliqué que por supuesto que podía hacerlo y que ellos no tenían ningún derecho a quitarla de allí. Que su predio se acaba donde el IDU dice y que donde yo estaba era bien lejos de allí. Su argumento ganador era que "mi bicicleta podría ser una bomba". Obviamente me burlé, y me contestó con el siguiente argumento: ¿no supo de la bomba que pusieron en la estación de la policía de nosedonde? Yo para ese entonces ya estaba listo para irme y tras un "pfff" me marché. La foto al inicio del post fue poco después del "pfff".

72
Calle 72
La semana pasada fui a las oficinas de Motorola para recibir un EM35 que me regalaron. Voy a parquear en la física calle y un celador, muy decente él, me dice que no puedo hacerlo. Pero me da una solución: que hay un parqueadero. Sorprendido por la novedad (ingenuamente pensé que podían estar usando el sentido común y ante la creciente demanda podrían estar dando parqueo a las bicicletas) acepté su amable sugerencia. Soy remitido de uno a otro, hasta llegar a "el administrador". Me dice que me da 15 minutos, pero al enterarse que no era una sino dos bicicletas me dice que no es posible. Le explico que no me dejaron parquear afuera, ni adentro y le pregunto qué se supone que debería hacer... y me dice que es un parqueadero privado y que no tiene porqué recibirme. Aunque en algo me da la razón: no tendrían razones para no dejarme parquear afuera. La razón: el parqueadero es independiente de la seguridad del edificio.

Y la cuenta sería más larga si tuviera mejor memoria. Con el tiempo uno adquiere la habilidad de identificar los lugares donde será objeto de los cuerpos de seguridad y evadir su "yo sólo sigo órdenes", así como esos lugares en donde uno es hasta bien recibido. Es realmente molesto someterse a la voluntad de abusos de autoridad y que esconden un problema de fondo: el espacio público no existe, y los ciudadanos comunes estamos sometidos al poder arbitrario de aquellos, en teoría, autorizados a ejercerlo.

Lo más preocupante: que por estúpidas que sean las órdenes las terminamos aceptando. A regañadientes, pero terminan ganando.

Y no, eso no debería ser así. Hacen falta argumentos, precedentes o jurisprudencias ... pero no nos la deberíamos dejar montar. Debería haber algún tipo de argumento (decreto, resolución, algo) que nos permitiera decirle al señor jefe de seguridad en la cara: "Mire infeliz, hasta aquí llega su poder". ¿Existirá tal cosa? ¿cómo podríamos poner un límite a estos abusos de poder?

Tengo varias teorías para las razones para estos abusos:
- Justificar la nómina.
Algunos edificios suelen tener una cantidad absurda de celadores, con muy pocas amenazas reales que cubrir. La forma de mantenerlos ocupados es ponerlos a hacer tareas ridículas (como escarbar maletas y carteras, por ejemplo) o evitar que la gente haga uso (o incluso transite) por sus aceras. Tiene sentido, #dejentrabajar
- Herencia de los 80's.
A Pablo Escobar las empresas de vigilancia le deben hacer un monumento. Gracias a su guerra contra el gobierno, sus dos bombas de alto poder cada noche, la paranoia aún nos consume. Todo es una amenaza latente de bomba, y por eso "todo paquete debe ser revisado". Por eso no le podemos tomar fotos a los edificios (como si no existiera google earth, duh!)
- Autoritarismo.
Simple: con el cuento de la seguridad democrática se justifica cuanto abuso sea posible. Porque todo es una falsa amenaza en potencia. Bonita forma de quitarnos hasta el derecho a movilizarnos libremente, y lo más extraño: nosotros dichosos nos dejamos y hasta lo celebramos.

No se me ocurre una forma de revertir la situación. ¿ideas?

Tuesday, February 03, 2009

Día sin carro 2009


Empire from Empire on Vimeo.

Casualmente hace un año, justamente el martes antes del día sin carro, escribía un post indignado por el manejo que le estaba dando el alcalde esta jornada anual. Hace un año decía como se notaba que estaba encartado y haciendo la jornada por cumplir, porque le toca, y con toda la mala leche del caso posible, porque es herencia de su mayor detractor. Y que se notaba que no entendía de qué se trata la jornada. Aunque no es de extrañar, es normal que no sepa dónde está parado.

El Imbécil La lumbrera que tenemos por alcalde le cambió el nombre a "Jornada del día por el aire limpio"*. El año pasado fue "día por el aire limpio". Se niega a reconocer (o tal vez entender) que lo del aire limpio es una consecuencia a largo plazo y no el objetivo principal de no permitir la circulación de carros por un día al año en Bogotá. Se niega a aceptar que es por la movilidad, que si los cientos de miles que van con su carro vacío a su trabajo a unos pocos kilométros de su casa usaran a diario otro vehículo como transporte público, bicicleta o a pie, se demorarían menos, les costaría menos y sí ... eventualmente habría menos contaminación. Pero nuestro alcalde de izquierda es encima de todo orgulloso, y se niega a darle algún tipo de crédito a su rival. Eso sí, siguen interviniendo vías que no lo necesitan y duran meses en el proceso. Descaradamente reparan vías en buen estado, cuando no es que las dejan a medias o duran 6 meses en terminarlas. Y las que realmente lo necesitan (134?): como trochas.

El día sin carro es una jornada para que la gente vea que el automóvil no es necesariamente la mejor opción para transportarse en Bogotá. Para que la gente vea por si misma cómo sería una ciudad sin carros y tal vez descubra que hay formas mejores de llegar a sus destinos, y lo sigan haciendo a diario. Por el aire limpio mis polainas. Por el aire limpio controle a sus compinches transportadores con esas cafeteras humeantes que uno ve a diario. Por el aire limpio exija que el diesel de transmilenio sea aún más limpio. Idiota. Pero eso ya sería repetir lo dicho en el post pasado.

Recomendaciones para el día sin carro. (ver las del 2008)
- No es obligación hacerlo en bicicleta. Se llama Jornada del día por el aire limpio día sin carro, no día de la bicicleta. Puede ir en bus, taxi, transmilenio, patines.
- Si puede, haga el ensayo de irse a pie o en bicicleta. Y si le queda gustando, siga haciéndolo. Deje la bobada, nadie le va a hacer el feo. Si ya hasta play se está volviendo andar en bici. Podrá sumar puntos como socialbacano y chocoloco, si eso le interesa.
- Salga. Camine. Vea como se ve de bonita la ciudad sin tanto tráfico. Disfrute. Es cierto que el aire es mucho más limpio, y sobre todo la paz que se siente (falta de ruido) es sobrecogedora. Si hasta llega a parecerse a la paz pre-reyes.

(c)Yehudamoon.com
- No hace falta que se ponga la sudadera ni el chingue de ciclista. Dudo que su trayecto supere los 8 km, que es menos de lo que se hace en la ciclovía cada domingo, si es de los que va a la ciclovía cada domingo.
- Si le da miedo sudar, vaya despacio y verá que no suda.
- Vea también, y en función exclusiva, como son de imprudentes muchos de los conductores de buses y taxis que irán desbocados por la vías vacías.
- De paso: mire bien antes de cruzar la calle. Más que de costumbre. Puede venir un desbocado bus o taxi. O -ahem- ciclista.

Y recuerde algo: Para el 80% (¿o más?) de los Bogotanos el día sin carro es todos los días. No es tan grave.
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