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Sunday, March 14, 2010


Foto de El Tiempo en flickr ©

La ley seca es -para quienes no tienen idea- una restricción al expendio de bebidas alcohólicas por tiempo limitado. En Colombia se utiliza siempre 36 horas antes de elecciones, período de tiempo -en mi opinión- completamente exagerado.

Dejando atrás lo anacrónica y cuestionable que es la medida (sobre todo porque no logro ver la relación de los borrachos de un viernes por la noche con las elecciones de un domingo) la observación que me motivó a escribir este post fue el comportamiento de la gente ante la medida. Claro, son eventos con ocurrencias muy ocasionales, como la oportunidad de medir la contaminación ambiental sin la participación del transporte público por cuenta de un paro. (Y descubrir que los que más contaminan son los buses)

Siempre ha sido así. Anuncian la medida y, guardando las proporciones, es como si anunciaran el apocalipsis. Es como en esas películas fatalistas de los 80s en las que se anticipa un desastre nuclear por cuenta de la guerra fría, y multitudes desesperadas corren a los supermercados a abastecerse de comida, para internarse en sus búnkers y sobrevivir el fin del mundo. Pero en este caso son grupos (en su mayoría) de machos bien machos que llenan con desesperación sus carritos de mercado con provisiones de cerveza, aguardiente y destilados foráneos como tequila y whisky para los de hígado más refinado.

El jueves estaba haciendo mercado en el Éxito y pude ver más de un grupo de amigos preparándose para la abstinencia. En sus conversaciones se podían oír frases del tipo "nos la tenemos que jalar". Más tarde conté tres grupos (a lo mejor eran los mismos del supermercado) dedicados a la bebida en los alrededores de mi casa*. El viernes la historia se volvió más dramática: fui al medio día a Olimpica y por todas partes había avisos con el subtexto "a las 6PM empieza la ley seca, aprovisiónese rápido". De nuevo, veía uno carritos llenos de trago. Esa noche supe por una amiga que tenían organizada una reunión con sus amigos de parranda, para la que habían comprado un litro de trago por cada dos personas. Ya por la noche encontré más de un borracho en la calle, algo no tan usual a las 7PM por la zona en donde lo vi.

Yo quiero pensar que la razón por la que este fenómeno se repite antes de cada día de elecciones, es ese muy arraigado irrespeto a las leyes y la autoridad que nos caracteriza a los colombianos. Que lo hacemos por rebeldía, por romper el sistema, por lo atractivo que siempre ha resultado hacer lo prohibido. ¿que no es permitido emborracharse? "Pues miren cómo lo hago jijuemadre". .

Prefiero pensar que es por hacer lo contrario a los que nos dicen a que sea la comprobación de que somos un país de borrachos. Aún tengo fe de que así sea.

Tuesday, February 16, 2010


Foto de Motivatedphotos.com

De unos meses para acá las maléficas grandes corporaciones están sacando multimillonarias campañas publicitarias, invitándonos a salvar bosques enteros mediante la suscripción a su servicio de factura electrónica. El trato es simple: "ayudanos a salvar el planeta, ahora tu factura te llegará por email", acompañados de unas ilustraciones llenas de verde, pajaritos, árboles y nubes. Hasta culpable se siente uno si no lo hace. ¿Caerán árboles inocentes si no lo hago?

No me imagino las miles de toneladas de papel que se gastan empresas de servicios públicos o de telecomunicaciones imprimiendo facturas que a duras penas uno mira. Es un desperdicio completamente inmoral, sin duda. La factura electrónica ha debido llegar aquí hace rato y es completamente loable que la penetración de los medios electrónicos de pago, así sea tarde, estén logrando reemplazar estos métodos anticuados, ineficientes, y sí, anti ecológicos.

Yo soy el primero en aplaudir la iniciativa. Los que me conocen saben que literalmente no mato una mosca, la saco de mi casa por las buenas así me tome una hora hacerlo. Desde que tengo memoria envuelvo los regalos en papel periódico. Me ofendo cuando sacan una hoja de una resma para llenarla de garabatos, habiendo hojas de reciclaje disponibles. Sufro por las maticas de los separadores en épocas secas, o por los cerros cuando se incendian y pienso en todos los pajaritos y animales silvestres afectados. En las tiendas casi nunca recibo bolsas plásticas por no ser nada diferente de fuente de ruido y mugre. En fin, desde niño cuido con gran compromiso los recursos naturales, la vida en todas sus presentaciones (aunque podría hacer la excepción con los french poodle) y no desperdicio una hoja de papel en nada que no lo amerite.

Es por eso que me ofende que las grandes corporaciones nos vendan lo de la factura electrónica como su compromiso con el medio ambiente. Por supuesto, es un factor... pero siempre ha sido el último en sus prioridades. ¿acaso nos dejarían revisar como hacen la disposición y el manejo de residuos al interior de las mismas? ¿verificamos cómo usan el papel, el agua, la energía? ¿quieren?

Claro, el evitar imprimir miles de toneladas de papel es bueno para el medio ambiente. Pero mejor para sus bolsillos. No me imagino los chochentamil millones de petrodolares al mes que se va a ahorrar comcel dejando de imprimir y enviar facturas a sus 20 millones de abonados. Igual los bancos. ¿Por qué no en lugar de hacernos creer que estamos salvando al mundo aceptando recibir la factura por email, nos dicen que esa platica que van a ahorrar nos la van a descontar de la cuota de manejo/cargo fijo? ¿No será que no les conviene?

Por mi perfecto que me envíen las facturas por email, lo esperaba desde hace una década. Pero no me crean tan pendejo, salvar el planeta mis polainas. Sean machos y admitan que es porque es bueno para sus utilidades y por su imagen de "socialmente responsables". Dejen de tratarnos como idiotas por primera vez en sus vidas.

Tuesday, July 21, 2009

Me gusta el deporte. Solía ir al gimnasio a diario y a ratos me hace falta, tengo ganas de regresar. Me movilizo a diario en bicicleta y bueno, lo disfruto.

Nunca me he sentido, sin embargo, más que alguien al que le gusta hacer ejercicio. Deportista es un apelativo que me queda grande. Admiro profundamente a los ciclistas profesionales, y su capacidad de rodar 200km a un promedio superior a 40km/h, o subirse a cimas como la vía a La Calera a 25-30km/h, como si nada. No creo ser capaz de sostener ese paso más de 5 km, y en plano. De igual forma admiro a quienes se consagran tiempo completo a la disciplina deportiva que sea. Uno de mis sobrinos, por ejemplo, entrena 2 veces al día. Ya es miembro de la selección Antioquia, ha ganado campeonatos nacionales de natación con su equipo, y apenas va a cumplir 15 años.

Lo dicho: soy apenas un entusiasta. Es por eso que siempre respeté la media maratón como algo para los profesionales, para quienes entrenan a diario. Como para los que uno ve en TV. De esos que usan esas lobísimas camisetas sin manga y balaca blanca, entre otros símbolos cliché de su consagración al atletismo. Corrí la carrea recreativa (10km) un par de años (2001-2002), solo por ser parte-de.

Pero el año pasado, el señor "artista de la confusión" me hizo cambiar de opinión. Me pidió que le llevara algo de tomar para cuando pasara por la altura de mi casa, que es poco más de la mitad del recorrido. Y entonces vi que la gente que asume ese reto es tan común y corriente como uno. Es más, gente que evidentemente es más común y corriente que uno. Deportistas de domingo y todo se ven.

Bueno, vaya uno a saber si llegaron al final, pero asumamos que sí
Me prometí que lo iba a hacer entonces este año, preparándome adecuadamente. Como suele suceder, no lo hice con la suficiente antelación, pero empecé ayer. La condición cardiovascular creo que me alcanza, lo que necesito es resistencia y acostumbrar los músculos a un ejercicio tan diferente al pedaleo.

Friday, July 03, 2009

Somos el país de "el vivo vive del bobo". De la "malicia indígena". Donde ser avispado es pasar por encima de los demás. Donde colarse en una fila es sinónimo de inteligencia. Si mire no más, ayer se celebraba el primer aniversario de la Operación Jaque y en el documental no solo dejaron de negar el uso de los chalecos de la Cruz Roja (como lo hicieron al comienzo) ni lo justificaron con una excusa chimba (como lo hicieron luego: "que fue que a uno de los agentes le dio sustico, pero fue por su propia iniciativa") sino que encima lo dicen como una anécdota pícara. "usando nuestra astuta malicia indígena engañamos al enemigo, todo se vale [grin]".

En DMG le decían a la gente de frente: "es lavado de plata de los narcos, por eso es que da esos rendimientos". Y claro, la gente piensa "aprovechemos mientras dure, antes de que eso se caiga, el vivo vive del bobo decía mi madre ... y somos del país de los echados pa'lante y de los más vivos". Y mire usted como terminó eso.

O sea: es nuestra cultura. Muchas de nuestras madres nos criaron con el "avíspese papito". Y no siempre para bien (copiése, cólese, quédese con el vuelto, etc). Así somos, no nos hagamos los santos.

Lo mejor es que en el país donde nos preciamos de ser "una flechas", muy vivos ... es donde más modalidades de estafa oye uno. Que el "paquete chileno", que "la del pan y la leche", que "la llamada millonaria"... la lista sería larguísima.

En internet tenemos muchas, empezando por unas inocentes cadenas de Amy Bruce o de gatos embotellados hasta el phishing de los bancos.

Y en los celulares, también.

Ya había hablado de la que me habían hecho (bueno, en realidad lo hice para saber si Tigo respondía, y no) con un aviso en facebook. Hoy leo en twitter que al gerente se la intentaron hacer. Ya la había oído (e incluso leído en El Tiempo, creo) pero la replico porque al parecer hay muchos que no lo saben.

Llega este mensaje de texto:



Uno llama y le dan las instrucciones: que para legalizar la entrega del carro hay que comprar $450.000 en recargas de Comcel, le dan el número, y que el lunes le entregan su premio. Y tan de buenas usted: se gano una rifa sin siquiera estar participando.

Y pasa como siempre: El diablito en el hombro izquierdo dice: "Huy, no compramos boletas para la rifa pero hágale, de una ... gratis hasta un balazo". El angelito en el hombro derecho obviamente trata de hacerlo entrar a uno en razón y hacerle entender que lo están robando (como pasó aquí) y bueno, unas veces gana el de la izquierda, otras el de la derecha.

Hay atenuantes, claro. Los cuentos son reforzados, pero son hábiles y logran confundir. Presionan diciendo que "tiene 30 minutos para consignar" y dependiendo del nivel de ingenuidad (o de torcidez) de la víctima, se dará cuenta que algo no va bien y verificará que la información sea cierta o no. Así lo hizo el gerente. Pero seguro muchos caen. Vi reportes en twitter.

Ya lo sabe: si le ofrecen tantas maravillas y lo presionan para que haga un pago (y en tarjetas prepago, por Dios!) en poco tiempo ... ahí hay gato encerrado. Es una estafa, y usted está cayendo redondito.

Porque recuerde: "de eso tan bueno no dan tanto".

Friday, June 12, 2009


Maria Casquitos poniendo en peligro la seguridad nacional.

Es una vieja disputa la del espacio público y los límites de la seguridad. Y los de la propiedad privada. Tampoco es algo de hoy, muchos hemos crecido con los abusos de los escoltas en los 80's, con los mestizajes entre Boyacenses y Argentinos*, y con el menos común de los sentidos. Con el "yo sólo sigo órdenes" y con prohibiciones ridículas como la de tomar fotos en lugares públicos o centros comerciales. Con el "es fiesta privada" o "nos reservamos el derecho de admisión".

Pero esta disputa nueva para mí porque me ha tocado de cerca este mes. Sí, el mismo mes que dejé abandonado este blog a su suerte.

En los 15 años que llevo utilizando la bicicleta como medio de transporte he tenido con vivir con el problema del parqueo, sobre todo en ciertas zonas. Como lo decía antes, el ciclista suele ser sinónimo de muerto de hambre o de pobreza, por lo que recibe tratamiento de quinta (recordemos que nuestra sociedad es arribista, y que la apariencia es su valor fundamental) y usualmente ni la entrada le permiten, o debe pasar más filtros de lo normal. Más de una vez me ha pasado que me preguntan que si vengo a entregar correspondencia, y no, no es divertido. Suelo evadir el problema no discutiendo con los celadores y parqueando al otro lado de la calle, lejos de sus "dominios". Pero a veces sí que se pasan y le sacan a uno la piedra, sobre todo por su irracionalidad. O estupidez, según.

Es una discusión abierta porque en realidad no puedo defender mi derecho a invadir el espacio público. Es difícil defender mi derecho a entorpecer la circulación libre por la calle a los peatones**. Lo que discuto es la potestad de los que se sienten con el derecho a hacerlo, sin tenerlo.

Tengo 5 ejemplos:

Unicentro
Unicentro
Es uno de los pocos que cobra por parquear la bicicleta en sus predios. Me niego a hacerlo y solía parquear afuera, en una señal de tránsito, de las que tienen una P tachada. Una vez un celador no me dejó hacerlo, porque "el jefe de seguridad no deja". Le hice entender que los predios de Unicentro se terminaban en la reja, y que de ahí para afuera no tenía ninguna potestad. Casualmente el jefe de seguridad estaba cerca, se acercó y de forma muy poco sutil me hizo entender que si la dejaba allí cuando volviera no la encontraba. No porque él tuviera derecho a hacerla remover, sino porque era una lucha de poderes. De egos. Porque él dice, y punto.

Desde entonces parqueo a 30 metros, en una reja que solía proteger un árbol, frente a un edificio. Mejor no tentar al diablo. Ni al jefe de seguridad de Unicentro y su ego herido. No olvidemos que los jefes de seguridad muchas veces son exmilitares que salieron del servicio en confusas circunstancias.

OXY
Oxy
Necesitaba un dato en un correo y no tenía plan de datos en el celular. La EAN muy querida proporciona wifi gratis a los peatones de la calle 78. Me paré ahí, en el andén a buscar la información... me demoré unos 20 minutos cuando se me acerca un celador de Oxy (la que queda al otro lado de la calle) y me dice:

Celador: "ya lo vieron por la cámara".
yo: ¿uh?
Celador: "Que qué está haciendo"
Yo: ¿PQP? Leyendo el correo. En la Calle. Al otro lado de la acera de su patrón.
Celador: "Que si por favor circula que ya los de seguridad lo vieron".
Yo. Que no, que gracias.

Y no, no me moví. "Mi honra está en juego y de aquí no me muevo". Igual, ya estaba terminando y a los 10 minutos me fuí, pero me demoré de "puro rebelde". Tienen mucho huevo.

RCN
RCN
Igual que con el anterior, iba para una entrevista en emisoras de RCN (La Mega, Amor Stereo, Radio Uno y La Cariñosa, creo) para hablar de "On the road again" y la dejé amarrada a la popular P tachada al otro lado de la acera, y no me dejaron. Como por variar iba de afán, expliqué para donde iba y muy diligentemente me consiguieron un lugar en el parqueadero de RCN, a una dos cuadras de distancia. Pero no me dejaron, aún siendo al otro lado de la acera.

Casa Medina
Casa Medina
Hace un par de semanas fui invitado a un evento de Avantel en el hotel Casa Medina. Llegué muy tarde y, aunque sabía que la dejaba muy mal parqueada y me exponía al escrutinio de los cuerpos de seguridad del estado, la dejé. Bien asegurada, eso sí.
Cuando volví, encontré un celador examinando la rueda trasera. Le dije en tono irónico: "está bien amarradita". Me dijo que "ya íbamos a llamar a la policía, que usted no puede parquear allí". Le expliqué que por supuesto que podía hacerlo y que ellos no tenían ningún derecho a quitarla de allí. Que su predio se acaba donde el IDU dice y que donde yo estaba era bien lejos de allí. Su argumento ganador era que "mi bicicleta podría ser una bomba". Obviamente me burlé, y me contestó con el siguiente argumento: ¿no supo de la bomba que pusieron en la estación de la policía de nosedonde? Yo para ese entonces ya estaba listo para irme y tras un "pfff" me marché. La foto al inicio del post fue poco después del "pfff".

72
Calle 72
La semana pasada fui a las oficinas de Motorola para recibir un EM35 que me regalaron. Voy a parquear en la física calle y un celador, muy decente él, me dice que no puedo hacerlo. Pero me da una solución: que hay un parqueadero. Sorprendido por la novedad (ingenuamente pensé que podían estar usando el sentido común y ante la creciente demanda podrían estar dando parqueo a las bicicletas) acepté su amable sugerencia. Soy remitido de uno a otro, hasta llegar a "el administrador". Me dice que me da 15 minutos, pero al enterarse que no era una sino dos bicicletas me dice que no es posible. Le explico que no me dejaron parquear afuera, ni adentro y le pregunto qué se supone que debería hacer... y me dice que es un parqueadero privado y que no tiene porqué recibirme. Aunque en algo me da la razón: no tendrían razones para no dejarme parquear afuera. La razón: el parqueadero es independiente de la seguridad del edificio.

Y la cuenta sería más larga si tuviera mejor memoria. Con el tiempo uno adquiere la habilidad de identificar los lugares donde será objeto de los cuerpos de seguridad y evadir su "yo sólo sigo órdenes", así como esos lugares en donde uno es hasta bien recibido. Es realmente molesto someterse a la voluntad de abusos de autoridad y que esconden un problema de fondo: el espacio público no existe, y los ciudadanos comunes estamos sometidos al poder arbitrario de aquellos, en teoría, autorizados a ejercerlo.

Lo más preocupante: que por estúpidas que sean las órdenes las terminamos aceptando. A regañadientes, pero terminan ganando.

Y no, eso no debería ser así. Hacen falta argumentos, precedentes o jurisprudencias ... pero no nos la deberíamos dejar montar. Debería haber algún tipo de argumento (decreto, resolución, algo) que nos permitiera decirle al señor jefe de seguridad en la cara: "Mire infeliz, hasta aquí llega su poder". ¿Existirá tal cosa? ¿cómo podríamos poner un límite a estos abusos de poder?

Tengo varias teorías para las razones para estos abusos:
- Justificar la nómina.
Algunos edificios suelen tener una cantidad absurda de celadores, con muy pocas amenazas reales que cubrir. La forma de mantenerlos ocupados es ponerlos a hacer tareas ridículas (como escarbar maletas y carteras, por ejemplo) o evitar que la gente haga uso (o incluso transite) por sus aceras. Tiene sentido, #dejentrabajar
- Herencia de los 80's.
A Pablo Escobar las empresas de vigilancia le deben hacer un monumento. Gracias a su guerra contra el gobierno, sus dos bombas de alto poder cada noche, la paranoia aún nos consume. Todo es una amenaza latente de bomba, y por eso "todo paquete debe ser revisado". Por eso no le podemos tomar fotos a los edificios (como si no existiera google earth, duh!)
- Autoritarismo.
Simple: con el cuento de la seguridad democrática se justifica cuanto abuso sea posible. Porque todo es una falsa amenaza en potencia. Bonita forma de quitarnos hasta el derecho a movilizarnos libremente, y lo más extraño: nosotros dichosos nos dejamos y hasta lo celebramos.

No se me ocurre una forma de revertir la situación. ¿ideas?
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