Maria Casquitos poniendo en peligro la seguridad nacional.
Es una vieja disputa la del espacio público y los límites de la seguridad. Y los de la propiedad privada. Tampoco es algo de hoy, muchos hemos crecido con los abusos de los escoltas en los 80's, con los mestizajes entre Boyacenses y Argentinos*, y con el menos común de los sentidos. Con el "yo sólo sigo órdenes" y con prohibiciones ridículas como la de tomar fotos en lugares públicos o centros comerciales. Con el "es fiesta privada" o "nos reservamos el derecho de admisión".
Pero esta disputa nueva para mí porque me ha tocado de cerca este mes. Sí, el mismo mes que dejé abandonado este blog a su suerte.
En los 15 años que llevo utilizando la bicicleta como medio de transporte he tenido con vivir con el problema del parqueo, sobre todo en ciertas zonas. Como lo decía antes, el ciclista suele ser sinónimo de muerto de hambre o de pobreza, por lo que recibe tratamiento de quinta (recordemos que nuestra sociedad es arribista, y que la apariencia es su valor fundamental) y usualmente ni la entrada le permiten, o debe pasar más filtros de lo normal. Más de una vez me ha pasado que me preguntan que si vengo a entregar correspondencia, y no, no es divertido. Suelo evadir el problema no discutiendo con los celadores y parqueando al otro lado de la calle, lejos de sus "dominios". Pero a veces sí que se pasan y le sacan a uno la piedra, sobre todo por su irracionalidad. O estupidez, según.
Es una discusión abierta porque en realidad no puedo defender mi derecho a invadir el espacio público. Es difícil defender mi derecho a entorpecer la circulación libre por la calle a los peatones**. Lo que discuto es la potestad de los que se sienten con el derecho a hacerlo, sin tenerlo.
Tengo 5 ejemplos:
Unicentro
Es uno de los pocos que cobra por parquear la bicicleta en sus predios. Me niego a hacerlo y solía parquear afuera, en una señal de tránsito, de las que tienen una P tachada. Una vez un celador no me dejó hacerlo, porque "el jefe de seguridad no deja". Le hice entender que los predios de Unicentro se terminaban en la reja, y que de ahí para afuera no tenía ninguna potestad. Casualmente el jefe de seguridad estaba cerca, se acercó y de forma muy poco sutil me hizo entender que si la dejaba allí cuando volviera no la encontraba. No porque él tuviera derecho a hacerla remover, sino porque era una lucha de poderes. De egos. Porque él dice, y punto.
Desde entonces parqueo a 30 metros, en una reja que solía proteger un árbol, frente a un edificio. Mejor no tentar al diablo. Ni al jefe de seguridad de Unicentro y su ego herido. No olvidemos que los jefes de seguridad muchas veces son exmilitares que salieron del servicio en confusas circunstancias.
Oxy
Necesitaba un dato en un correo y no tenía plan de datos en el celular. La EAN muy querida proporciona wifi gratis a los peatones de la calle 78. Me paré ahí, en el andén a buscar la información... me demoré unos 20 minutos cuando se me acerca un celador de Oxy (la que queda al otro lado de la calle) y me dice:
Celador: "ya lo vieron por la cámara".
yo: ¿uh?
Celador: "Que qué está haciendo"
Yo: ¿PQP? Leyendo el correo. En la Calle. Al otro lado de la acera de su patrón.
Celador: "Que si por favor circula que ya los de seguridad lo vieron".
Yo. Que no, que gracias.
Y no, no me moví. "Mi honra está en juego y de aquí no me muevo". Igual, ya estaba terminando y a los 10 minutos me fuí, pero me demoré de "puro rebelde". Tienen mucho huevo.
RCN
Igual que con el anterior, iba para una entrevista en emisoras de RCN (La Mega, Amor Stereo, Radio Uno y La Cariñosa, creo) para hablar de "On the road again" y la dejé amarrada a la popular P tachada al otro lado de la acera, y no me dejaron. Como por variar iba de afán, expliqué para donde iba y muy diligentemente me consiguieron un lugar en el parqueadero de RCN, a una dos cuadras de distancia. Pero no me dejaron, aún siendo al otro lado de la acera.
Casa Medina
Hace un par de semanas fui invitado a un evento de Avantel en el hotel Casa Medina. Llegué muy tarde y, aunque sabía que la dejaba muy mal parqueada y me exponía al escrutinio de los cuerpos de seguridad del estado, la dejé. Bien asegurada, eso sí.
Cuando volví, encontré un celador examinando la rueda trasera. Le dije en tono irónico: "está bien amarradita". Me dijo que "ya íbamos a llamar a la policía, que usted no puede parquear allí". Le expliqué que por supuesto que podía hacerlo y que ellos no tenían ningún derecho a quitarla de allí. Que su predio se acaba donde el IDU dice y que donde yo estaba era bien lejos de allí. Su argumento ganador era que "mi bicicleta podría ser una bomba". Obviamente me burlé, y me contestó con el siguiente argumento: ¿no supo de la bomba que pusieron en la estación de la policía de nosedonde? Yo para ese entonces ya estaba listo para irme y tras un "pfff" me marché. La foto al inicio del post fue poco después del "pfff".
Calle 72
La semana pasada fui a las oficinas de Motorola para recibir un EM35 que me regalaron. Voy a parquear en la física calle y un celador, muy decente él, me dice que no puedo hacerlo. Pero me da una solución: que hay un parqueadero. Sorprendido por la novedad (ingenuamente pensé que podían estar usando el sentido común y ante la creciente demanda podrían estar dando parqueo a las bicicletas) acepté su amable sugerencia. Soy remitido de uno a otro, hasta llegar a "el administrador". Me dice que me da 15 minutos, pero al enterarse que no era una sino dos bicicletas me dice que no es posible. Le explico que no me dejaron parquear afuera, ni adentro y le pregunto qué se supone que debería hacer... y me dice que es un parqueadero privado y que no tiene porqué recibirme. Aunque en algo me da la razón: no tendrían razones para no dejarme parquear afuera. La razón: el parqueadero es independiente de la seguridad del edificio.
Y la cuenta sería más larga si tuviera mejor memoria. Con el tiempo uno adquiere la habilidad de identificar los lugares donde será objeto de los cuerpos de seguridad y evadir su "yo sólo sigo órdenes", así como esos lugares en donde uno es hasta bien recibido. Es realmente molesto someterse a la voluntad de abusos de autoridad y que esconden un problema de fondo: el espacio público no existe, y los ciudadanos comunes estamos sometidos al poder arbitrario de aquellos, en teoría, autorizados a ejercerlo.
Lo más preocupante: que por estúpidas que sean las órdenes las terminamos aceptando. A regañadientes, pero terminan ganando.
Y no, eso no debería ser así. Hacen falta argumentos, precedentes o jurisprudencias ... pero no nos la deberíamos dejar montar. Debería haber algún tipo de argumento (decreto, resolución, algo) que nos permitiera decirle al señor jefe de seguridad en la cara: "Mire infeliz, hasta aquí llega su poder". ¿Existirá tal cosa? ¿cómo podríamos poner un límite a estos abusos de poder?
Tengo varias teorías para las razones para estos abusos:
- Justificar la nómina.
Algunos edificios suelen tener una cantidad absurda de celadores, con muy pocas amenazas reales que cubrir. La forma de mantenerlos ocupados es ponerlos a hacer tareas ridículas (como escarbar maletas y carteras, por ejemplo) o evitar que la gente haga uso (o incluso transite) por sus aceras. Tiene sentido, #dejentrabajar
- Herencia de los 80's.
A Pablo Escobar las empresas de vigilancia le deben hacer un monumento. Gracias a su guerra contra el gobierno, sus dos bombas de alto poder cada noche, la paranoia aún nos consume. Todo es una amenaza latente de bomba, y por eso "todo paquete debe ser revisado". Por eso no le podemos tomar fotos a los edificios (como si no existiera google earth, duh!)
- Autoritarismo.
Simple: con el cuento de la seguridad democrática se justifica cuanto abuso sea posible. Porque todo es una falsa amenaza en potencia. Bonita forma de quitarnos hasta el derecho a movilizarnos libremente, y lo más extraño: nosotros dichosos nos dejamos y hasta lo celebramos.
No se me ocurre una forma de revertir la situación. ¿ideas?
Casualmente hace un año, justamente el martes antes del día sin carro, escribía un post indignado por el manejo que le estaba dando el alcalde esta jornada anual. Hace un año decía como se notaba que estaba encartado y haciendo la jornada por cumplir, porque le toca, y con toda la mala leche del caso posible, porque es herencia de su mayor detractor. Y que se notaba que no entendía de qué se trata la jornada. Aunque no es de extrañar, es normal que no sepa dónde está parado.
El Imbécil La lumbrera que tenemos por alcalde le cambió el nombre a "Jornada del día por el aire limpio"*. El año pasado fue "día por el aire limpio". Se niega a reconocer (o tal vez entender) que lo del aire limpio es una consecuencia a largo plazo y no el objetivo principal de no permitir la circulación de carros por un día al año en Bogotá. Se niega a aceptar que es por la movilidad, que si los cientos de miles que van con su carro vacío a su trabajo a unos pocos kilométros de su casa usaran a diario otro vehículo como transporte público, bicicleta o a pie, se demorarían menos, les costaría menos y sí ... eventualmente habría menos contaminación. Pero nuestro alcalde de izquierda es encima de todo orgulloso, y se niega a darle algún tipo de crédito a su rival. Eso sí, siguen interviniendo vías que no lo necesitan y duran meses en el proceso. Descaradamente reparan vías en buen estado, cuando no es que las dejan a medias o duran 6 meses en terminarlas. Y las que realmente lo necesitan (134?): como trochas.
El día sin carro es una jornada para que la gente vea que el automóvil no es necesariamente la mejor opción para transportarse en Bogotá. Para que la gente vea por si misma cómo sería una ciudad sin carros y tal vez descubra que hay formas mejores de llegar a sus destinos, y lo sigan haciendo a diario. Por el aire limpio mis polainas. Por el aire limpio controle a sus compinches transportadores con esas cafeteras humeantes que uno ve a diario. Por el aire limpio exija que el diesel de transmilenio sea aún más limpio. Idiota. Pero eso ya sería repetir lo dicho en el post pasado.
Recomendaciones para el día sin carro. (ver las del 2008)
- No es obligación hacerlo en bicicleta. Se llama Jornada del día por el aire limpio día sin carro, no día de la bicicleta. Puede ir en bus, taxi, transmilenio, patines.
- Si puede, haga el ensayo de irse a pie o en bicicleta. Y si le queda gustando, siga haciéndolo. Deje la bobada, nadie le va a hacer el feo. Si ya hasta play se está volviendo andar en bici. Podrá sumar puntos como socialbacano y chocoloco, si eso le interesa.
- Salga. Camine. Vea como se ve de bonita la ciudad sin tanto tráfico. Disfrute. Es cierto que el aire es mucho más limpio, y sobre todo la paz que se siente (falta de ruido) es sobrecogedora. Si hasta llega a parecerse a la paz pre-reyes.
(c)Yehudamoon.com
- No hace falta que se ponga la sudadera ni el chingue de ciclista. Dudo que su trayecto supere los 8 km, que es menos de lo que se hace en la ciclovía cada domingo, si es de los que va a la ciclovía cada domingo.
- Si le da miedo sudar, vaya despacio y verá que no suda.
- Vea también, y en función exclusiva, como son de imprudentes muchos de los conductores de buses y taxis que irán desbocados por la vías vacías.
- De paso: mire bien antes de cruzar la calle. Más que de costumbre. Puede venir un desbocado bus o taxi. O -ahem- ciclista.
Y recuerde algo: Para el 80% (¿o más?) de los Bogotanos el día sin carro es todos los días. No es tan grave.
El próximo jueves 7 de febrero se celebrará el ya tradicional día sin carro en Bogotá.
El primero fue el 24 de febrero de 2000, 8 años ya. Y ante lo que leo por ahí creo que es mi deber como usuario regular de la bicicleta como medio principal de transporte hacer claridad sobre varios puntos, porque veo que después de 8 años mucha gente no ha entendido aún de qué se trata el asunto.
El día sin carro no es una ciclovía más. No es para salir en sudadera y pasear el perro y no ir a trabajar ni al colegio. Recuerdo que eso pasó en 2000.
El día sin carro no es un día festivo. Es un día normal, simplemente no se pueden movilizar carros particulares entre las 6.30AM y las 7:00PM.
El día sin carro no es el día de la bicicleta. Es un día para usar medios diferentes al carro.
El día del carro siempre lo que ha buscado desde su inicio es crear conciencia sobre la forma como nos desplazamos a diario y que veamos que el asunto no es construir más vías sino de movilizarse eficientemente. Es para que la gente vea que hay otras formas de desplazarse, de llegar a sus destinos. Cada cual elige como se moviliza ese día ... bus, tren, patines, bicicleta, taxi, a pie ... en lo que más le convenga. Solo ese 20% que usa el carro particular para su desplazamiento diario debe tomar esa elección, el 80%¹ lo hará como todos los días ... soportando, eso sí ... la mala cara de los ultrajados y ofendidos automovilistas, despojados de su espacio personal súbitamente.
Como ya lo he dicho muchas veces antes, el tener un vehículo particular más que una cuestión de necesidad de transporte, en nuestras ciudades y en nuestra sociedad es una cuestión de estátus. Podría afirmar que más de la mitad de la gente que tiene carro podría no usarlo y llegar más rápido a sus destinos, es decir: no lo necesitan realmente. Aquí se tiene un carro para no tener que pasar por la tortura de juntarse con la chusma, por la comodidad de ocupar un espacio libre de gentuza, aislados como en un burbuja de cristal. La misma que usamos para aislarnos de la realidad social, -casualmente-, porque somos una sociedad excluyente, arribista y de apariencias. ¿cuántos puntos sacó en el test de ¿es usted un snob emergente?. Apuesto a que nadie saca menos de 10.
Por supuesto que si tuviéramos un transporte realmente masivo, digno y eficiente (y menos costoso), integrado y suficiente pues eso ayudaría a que menos gente ocupara innecesariamente las vías y que hubiera menos resistencia a este día. En eso le doy la razón a los que defienden a capa y espada su derecho a pagar $6000 y pico por galón de gasolina, y a $2000 el cuarto de hora de parqueadero, todo por diferenciarse o aislarse de la chusma². Están en todo su derecho, ni más faltaba.
El problema de la movilidad no es de construir vías, es de ofrecer alternativas. El problema de la movilidad no es de Bogotá, no es de Colombia ... es mundial. El problema de la movilidad no es de carros ni de bicicletas: es macroeconómico.
La idea del día sin carro es que usted vea que hay otras alternativas diferentes al carro para movilizarse. Que ensaye la que más le convenga y si le queda gustando o si nota que resulta mejor negocio que andar en carro ... pues bien por usted. Si definitivamente para usted no hay otra alternativa que usar el carro ... pues bien también. Sígalo usando.
Por supuesto, en mi opinión es mejor en bicicleta. Y todos los días. Pero es mi caso particular, no conozco el suyo. Espero ahora tenga más claro que va a pasar el jueves, por si antes no era así.
Sabrán algunos que soy un intenso apasionado del tema¹ de la bicicleta como medio alternativo de transporte. O que alternativo ni que diablos, como principal. El alternativo para mí es transmilenio, el taxi o en su defecto el carro.
Llevo 14 años desplazándome a diario por Bogotá. Haciendo cuentas alegres calculo que puedo llevar unos 50.000kms recorridos, sólo en Bogotá. Lo hago a donde sea y a la hora que sea bajo la condición de clima que sea ... siempre y cuando sea más favorable que por otro medio. Para hacer "vueltas" es lo mejor porque no hay trancón que valga (por mal que le vaya a uno quedará de primero en los semáforos), no hay que preocuparse por el parqueadero (se amarra a un poste, se mete al sitio, etc) ni mucho menos por todos los costos de tiempo y dinero que implica movilizarse por cada medio. En fin, toda la propaganda pro-bicicleta está en éste post. Hace poco más de un mes vengo chicaneando sobre mi nueva consentida.
Pero hay peros, (que a veces son ventajas).
Siendo muy objetivos (o muy poco, según), el ciclista siempre ha sido relacionado con "muerto de hambre". Todos: el que lo hace de forma aficionada, profesional o como medio de transporte. Especialmente los últimos: el imaginario popular y la cultura ancestral del país del sagrado corazón, en donde la apariencia, la fantochería y lo que piensen los demás de uno es lo único que importa dicta que el que tiene carro es porque tiene plata y el que no y se mueve en bicicleta es porque es un pobre infeliz muerto de hambre que ni para pagar un bus tiene. Eso está en la BIOS, está implantado genéticamente en nuestra cultura. El arribismo criollo tal vez venga desde que éramos parte de España. Con eso no se pelea².
Tiene ese punto la ventaja de que es seguro movilizarse en bicicleta. Hay bandas especializadas en robar carros pero aún no hay tantas³ bandas dedicadas a robar bicicletas, seguramente porque eso no es negocio, no tienen el suficiente mercado negro ni debe generar utilidades suficientes que ameriten montar toda la industria criminal. La desventaja es que a los de "mi gremio" en ocasiones nos discriminan.
Y es que resulta que no nos ayudamos. Lo noto especialmente en dos campos: las mujeres que esperan bus en la calle y con los celadores, vigilantes y todo aquel que tenga a su cuidado (y se lo toman bien a pecho) un área determinada.
A mí no tienen idea lo que me ofende que cuando voy en la bicicleta y pasa lo siguiente:
La popular volteada de cabeza cuando pasa un ciclista from Don Patton on Vimeo.
Por desgracia no se ve tan claro como hubiera querido. La idea es que usted va en su bicicleta muy normalito y (especialmente en mujeres jóvenes) apenas ven que se aproxima, haciendo toda una serie de cálculos de física I, hacen un movimiento sincronizado de sus cabezas para mirar "el pispirispis" que hay atrás al tiempo que usted pasa por frente de ellas, de forma tal que evaden el contacto visual. Y lo hacen de tal forma que parezca un accidente, National Geographic debería estudiar este comportamiento casi instintivo con cámaras de alta velocidad para verlo cuadro a cuadro. Llevo 12 años tratando de explicar tan peculiar comportamiento y lo que he logrado averiguar es que es un mecanismo de defensa para que no les griten obscenidades, las que generación tras generación le han gritado los de "mi gremio". Que a todas estas es otra tradición tan arraigada como el arribismo: el "morboseadismo". Orsai lo trató muy bien hablando del tema de los obreros que lanzan piropos a las que pasan, lo que me hace creer que el fenómeno universal (porque en Mad About You también pasó).
El caso es que me ofende que volteen la cara cuando uno pasa (porque lo tomo personal y pienso que es conmigo) pero entiendo que lo hacen por su propio bienestar mental y en casos extremos hasta para evitar que las manoseeen.
Pero a lo que va este post, y que es el objeto del mismo es a hacer dos llamados.
1. A los peatones a que dejen la prevención y no generalicen maldita sea ... no todos somos así de guaches. Señorita: mire antes de voltear. Podria ser yo!
2. Y a los ciclistas y motociclistas que le gritan vainas a las mujeres que esperan bus: Por favor, por caridad, por amor a Dios ¿Que esperan? ¿que les pidan el teléfono o les inviten al motel más cercano tras tan inspiradas palabras? Un poquito de urbanidad, educación, decencia, sentido común... ¡y dejen de comportarse como bestias!*
Señorita que espera bus y voltea estratetégicamente apenas ve una bicicleta venir: sepa usted que no siempre recibirá una mirada morbosa, una agarrada de algo o unas palabras vulgares por cometer el pecado de estar parada en el borde del andén. No todos son así, incluso podría ser yo**.
(nada que ver que ayer me haya pasado como cinco veces, no)
hoy le pido que por favor lea hasta el final porque... no le digo, usted lea
La semana pasada monté en carro.
La frase parece tomada de alguna novela situada a principios del siglo pasado, una de esas costumbristas jartísimas que le ponían a leer en el colegio y probablemente la razón por la que muchos no desarrollamos ese refinado gusto por la lectura que nos ayudaría en nuestra ilustre sociedad a ser considerados como personas cultísimas. Pero no es nada de eso, la semana pasada monté en carro porque lo que tenía que transportar no se podía vía Enriqueta. Sabrán unos pocos que hace 14 años mi carro es una bicicleta y no tengo intenciones (cada día menos) de cambiar de medio de transporte unipersonal.
Y hacía rato no lo hacía. Como no lo hago con mucha regularidad no soy capaz de diferenciar si se trate de algo circunstancial (Diciembre y su alegría) o si sea siempre así. Los admiro por soportar estoicamente el hacer un recorrido de un par de kilómetros en casi una hora.¹ Los admiro por sobrellevar medio civilizadamente filas interminables, para que cuando llegue la hora de cruzar el semaforo no se pueda porque los del semaforo que la cruza no dejan pasar, y muy especialmente no pude dejar de observar el estado de la malla vial. Ese nombre de malla está muy bien puesto: una malla es una tela llena de huecos. Es una absoluta vergüenza. Todas las calles, avenidas e intermedias están completamente destrozadas. Yo creo que Berlin al finalizar la segunda guerra lucía mas o menos como lucen hoy las calles de Bogotá. Da pena ajena. Es increíble que no le den la importancia que merece al impacto económico para la ciudad por cuenta del retraso en términos de tiempo que significa transitar -por así decirlo- por las calles de Bogotá. Son trochas, son caminos de herradura. Es que de raro no tendría que algunos caminos de herradura estén en mejor estado que ciertas calles, y no creo exagerar. Mis respetos, no sé como lo soportan².
Yo me considero una persona muy paciente. Pero 10 minutos en carro en Bogotá me prueban que no soy tan paciente como creía. O no tengo lo que ustedes; los que a diario usan su desvalorizado vehículo por el que pagan impuestos ridículos, intereses bancarios absurdos, parqueaderos carísimos y gasolina a precio de oro -entre otros- : resignación. O tal vez impotencia.
No, en este blog no encontrará noticias recientes sobre Mike Patton. Las encontrará aquí. Vivo en Bogotá, (Blogotá?) Colombia. Me metí en esto de los blogs por curiosidad, y en poco tiempo me volví adicto. Para mi que tengo como mucho tiempo libre. Nunca he sido bueno para describirme, o hablar sobre mi, y ésta es la mejor prueba. En este blog encontrará mi opinión sobre algunos acontecimientos de la vida cotidiana de cualquier Colombiano promedio, otros de mi vida personal que no debería revelar masivamente, y muchos, muchos posts intrascendentes y carentes de sentido. Espero que de vez en cuando encuentre algo de su agrado, y si no, mire otros proyectos en los que participo. Le recomiendo usar un buen lector de RSS para enterarse de la actualizaciones oportunamente haciendo click en uno de los símbolos a continuación: Suscríbase a este blog para leerlo en su e-mail
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