Como bien lo dijo ella: uno es el reflejo de sus papás.
Y es que por más que uno corra, por más uno lo evada ... es inevitable: uno será como ellos. Es como huir de la muerte ... tarde o temprano te alcanzará. Cuando uno menos se imagina está repitiendo las mismas palabras de la mamá, el mismo argumento que antes criticó, la misma mueca o interjección para manifestar rabia o lo que sea. Y tarde o temprano uno será como ellos ... no es sino mirar a mi hermana que toda la vida peleó con mi mamá por su mal genio ... y ahora el de ella es peor. El alumno supera al maestro, a veces. Es que yo creo que hasta el carraspeado, tosido y demás son "tomados" de los padres. En algún canal de esos para gente inteligente y culta vi una vez un estudio que afirmaba que los gestos de la cara no eran heredados sino aprendidos. Así es la cosa.
El caso de la familia de mi papá es particular. Es la típica familia Bogotana de la primera mitad del siglo pasado (mi papá es el penúltimo de 7), vivió el 9 de Abril del 48 en carne propia. Hasta un tío que era Coronel del ejército comandó la recuperación del centro de la ciudad. Es la familia tradicional "cachaca" y muy apegada a la cultura de la ciudad de la época. En esas familias y en la Bogotá de entonces era característico el humor fino, el "chascarrillo", y el ponerle apodo a todo el mundo. Y sí que eran buenos para poner apodos, dice mi padre que había una señora (matrona ella) que tenía el poder de "imponer" un apodo ... miraba "la víctima" y si decía: "tiene cara de pollo" ... el susodicho quedaba "el pollo Gonzalez" el resto de su vida. Así de simple.
Pues bien, mis tíos eran bastante "montadorcitos" y lógicamente se burlaban de todos. En esas familias también era tradicional que hubiera el tío cura, el tío militar, la tía monja y la tía solterona. Supongo que había también el tío gay pero los clósets de la época eran amplios y muy seguros ... supongo. La tía solterona se llamaba Ana Elvira. Tenía una miopía tan grande que dice mi padre que sus gafas parecían fondos de botellas. No veía absolutamente nada de lejos, y de cerca muy poco. Su oficios eran tejer, vestir santos (literalmente), y leer el periódico. Lo leía tan de cerca que al finalizar tenía la nariz negra (por la tinta del periódico). Ellos (mis tíos) le hacían bromas tales como prenderle fuego al periódico mientras lo leía.
En ese entonces los postes de la luz eran de madera ... caminando por ahí (supongo que a misa) con mi papá y un tío saludaban a los postes y decían "hasta luego señor Madero" ... y la tía saludaba al señor Madero. En fin, ya se hacen a una idea de cuánto se podían burlar de la pobre tía mis tíos.
Ella, cuando descubría las burlas o era víctima de sus bromas profirió lo que llamamos en mi casa "la maldición de la tía":
"Ya habrá quien se burle de usted".
Lo que se hereda no se hurta. En efecto crecimos burlándonos de nuestros padres. La maldición se le cumplió a él. En las últimas vacaciones familiares casi soy desheredado por imitar el particular estilo con el que practica la natación mi padre. Y ni hablar de osar burlarse de mi santa Madre. Madre mía.
Por supuesto, hace ya bastante rato la maldición ha caído sobre mí y sobre mis hermanas.
Así es ... ya habrá quien se burle de mí***.
¿y de usted?
Escrito por patton el 01:57 PM. Categoría: Métase a mi rancho










