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Monday, October 09, 2006

Columna Daniel Samper Ospina Septiembre 30 Caracol radio

Empiezo por una declaración: aunque siempre he tenido serios enfrentamientos con la Iglesia, no me agrada todo lo que está pasando.

Me sentiría mal si sobre el cadáver de esta iglesia yo saltara ahora como un chulo, a picotear es la carne muerta.

Creo, más bien, que este episodio sirve para que la Iglesia empiece a tener un cambio absoluto, que la modernice y la acerque a gente que, como yo, vemos en sus gestos óxido, hipocresía y doble moral.

Aunque pocos curas me crean, no soy ateo. No descreo de dios, sino de la iglesia. Y descreo porque es una institución que no es moral sino moralista, que no ha sido capaz de sintonizarse con los tiempos modernos y que siempre se acomoda.

Una vez sus miembros más activos me demandaron por unas fotografías que parodiaban la última cena.

Esa vez trataron de que un pecado fuera tratado como un delito.

Pero cuando ellos violan niños, entonces, es al revés: tratan los delitos como si fueran simples pecados, y mandan a los curas fuera del país, a que reflexionen.

Sueño con que esta crisis de la Iglesia la haga caer del todo, para que tenga la obligación de rehacerse.

Sueño con una iglesia en la que los curas puedan casarse y tener hijos; en la que los curas no confundan la moral con el moralismo; en la que los curas no se metan en mi cama, ni en las entrañas de las mujeres, para que no tengan la arrogancia de decidir por los demás si está bien usar condón o abortar.

Sueño con una iglesia respetuosa de la salud pública y carente de la doble moral histórica que la ha caracterizado.

Y lo único que me gusta de toda esta convulsión en la que el Papa pelea con los muslmanes y revientan casos de pedofilia en varios países, entre ellos Colombia, es que a lo mejor esta crisis es necesaria para que la iglesia se reforme y deje de ser el oscuro sótano que es hoy.

Thursday, October 05, 2006

El Desafío 2006

No, no me da pena admitir que no me pierdo el Desafio 20.06, es más, no me da pena decir que lo grabo cuando no lo puedo ver, que le grito al televisor, aunque soy consciente de que las pruebas se grabaron más de un mes antes de salir al aire además que los participantes no me escuchan, que me inscribí en el chat del Canal Caracol sólo para decirle unas cuantas cosas a Gabriel cuando salió, que entro a la página oficial unas 6 veces al día, y que además intento bajar las fotos de las pruebas que no han salido al aire, de vez en cuando con algo de suerte.

Me parece un experimento muy llamativo, hasta creo que uno puede aprender mucho de este programa aparte de nuevo vocabulario . Es evidente que en algunos aspectos refleja la realidad del país, generalizando, cuando estaban los tres grupos era bastante claro: Los riquillos llevándola por la buena, diplomáticamente, todos amigos, sin ningún roce aunque estuvieran en la inmunda; los rebuznadores hablando del uno con el otro, creyéndose los más capaces, hablando más de la cuenta, tratando de arreglar sus problemas "cara a cara" con sicología de aquella, siendo supuestamente muy sinceros pero al fin puras apariencias y por último los fregados, en los malos ratos diciéndose cuanta cosa sienten en la cara, además mal dicha, haciéndose los mártires por todo y en los pocos buenos momentos, disfrutando al máximo, olvidando todo lo malo como si nada hubiera pasado (por aquello de la amnesia selectiva) ah y también sacándole el máximo provecho a cualquier situación momentánea de poder.

Así como el dueño del chuzo, lastimosamente yo tampoco lo seguí con juicio desde el principio, pero con semejantes personajes queda uno pegado. De los pocos capítulos que ví al principio, me acuerdo de las primeras lamentaciones y la frase de Diana en la salida del patán de los verdes "no quiero que los niños de Colombia vean esto"; el show de la primera privilegiada que salió vomitando por todo; los primeros rasgos de piruleadora de Carolina cuando no quería que salvaran a Eileen en el único juicio que tuvieron los azules en la primera etapa, además del quite que le hizo a Manuel cuando fue a mirar como era la movida en las otras playas; de los múltiples desprecios y rechazos que sufrió Eileen por nuevona y de los agarrones de Diana con Manuel.

Aunque no faltaron los que parecían otra piedra de playa baja, como Levia y Eileen; Juan Guillermo con su palabrería y su encanto mutuo con Manuel lograron cerrar la inmensa brecha entre estratos; los refastidiadores Gabriel (mal perdedor, revoltoso y reparón) y Jorge (con sus rezos quien sabe a quien) con el va y viene entre la pelea de egos y la amistad "sincera" hacían interesante la cosa; Tatiana, la ahora no tan resentida social; Pirula, la niña con cara de "no mato a nadie" pero la manipuladora número 1 de la televisión colombiana, según sus compañeros. Aunque es mi favorita incluso después de "La piruliada", no se sabe con exactitud si fría y calculadoramente o sólo por casualidad, pero todo le ha salido perfecto, y no es sólo por bonitica, porque también con las niñas tiene éxito, hasta le quitó temporalmente el resentimiento social a Tatiana, que como dijo musculitos cuando salió, parece que un BMW la atropelló cuando chiquita. Con la que si no pudo fue con la quejumbrosa, mala leche, lengua de trapo de Diana, yo no entiendo cual era la gana de inspirar lástima, que vaina, parecía la versión femenina de Marlon. Eso es lo que más le admiré a Pirula que no se dejó enredar de esa vieja chismosa como los otros.

Sobre el hecho memorable de la piruliada, pues la vieja desconectó el cerebro y lo dejó en automático, yo creo que pecó por ingenua y apresurada. Al principio pensaba que era o muy ingenua o muy bruta y ya dejó claro que de bruta no tiene un pelo; que pesar ese juicio porque tocó soportarse otra semana al dios caído del Olimpo, Gabriel y quedó por el suelo la pobre. Por lo menos le dio tiempo antes de salir a la calle, de lavarse las manos y convencer a todos los de allá y a algunos de acá que estaba muy arrepentida y consciente de su error.

Con el cuento de que esté libretiado, me cuesta creerlo, pues para conseguir semejantes actores… difícil; eso sí, las preguntas que hace Margarita Rosa, duro y a la cabeza, donde más les duele, pero eso es lo bueno. Además de tantas frases célebres, (esto da para todo un post), como "Yo me tomé esto como lo que es, un juego, como cuando uno juega póker con los amigos", "la palabra más mencionada en el desafío es honestidad", o "Que rico conocer Santo Domingo la ciudad más antigua de Suramérica" o "el diccionario que le tuve que comprar a mi hija que no tiene todas las palabras del alfabeto" o "la subespalda superior derecha" o "el sushi es como coger una morcilla y partirla en pedacitos y sabe mejor con aguapanela" (entre gustos), "Como cuando uno ve las novelas y dice que vieja tan mala, esa soy yo" o " ya no más ropa sucia lalalallala" (que boleta) o "Tienes que actuar, tienes que actuar, que te duele mucho", "Yo sé que me equivoqué, ¿pero tu nunca te has equivocado Alfredo?", "Parecen Buzz Lightyear y el otro muñequito trotando", "Uichhhh", "gente buena onda ", "Comamonos al perro", "Y cómo la matamos? (a la gallina, los privilegiados en Playa Media)" "Perdí porque me monté en la kaya al revés", toda la canción del pirulazo, "¿Me salvas a mí?", "Que te estaban cantando pues, yo saco la cara por ti", "mis paisas son mis paisas", "A Alfredo también lo controlo", "Nunca entendí por que me odiabas", "Si no me salva, le toca llevarme ese roperio hasta Bogotá", "es que uno nunca va a volver a ver esas celebridades", "El futuro de todos los niños de mi barrio está en manos de Carolina", etc… también está clarísimo que hay varios que la tienen agarrada con los superlativos, todo es súper xxxxísimo, buenísimo, malísimo, demasiadísimo, recontra súper hiper ¡fastidiosísimo! Claro que ese es un problema generacional, porque es muchísima la gente de esa edad que tiende a llevar todo al extremo. Igual nos quedan expresiones cariñosas de la teleaudiencia colombo venezolana como "Gorda tremoyera", "Pillo de alcantarilla", "Piruleadora", "Animal rastrero", "encalambrada", "Rata de dos patas", "El arepero", "Bestia inoperante", "La chupadedo" que a propósito, pues ella verá si se quiere chupar el dedo, la mano entera o lo que sea, que tal la nota en pleno noticiero del medio día de un país en guerra de cuenta del dedo de Carolina.

De los últimos hechos, por fin se fue Diana, después de hacer su respectivo escándalo de envidia y lástima con el primer desafío millonario que ganó Carolina, como si la otra hubiera ido a pasear a República Dominicana, ahí le ayudó a Pirula a subir otro peldaño del pedestal del que se había caído con el veneno que soltó… porque no es sino que se cometa una injusticia o atropello en contra de algún desvalido, para que se le despierte a uno el quepesarismo, como con Manuel que era el favorito de Colombia, gracias a la lástima que inspiró, que para mí es el motor de la teleaudiencia y del rating de estos programas (Factor X, protagonistas de novela, Bailando por un sueño, etc). En fin, ¡que tal!, mucha resentida, envidiosa, acomodada, entonces que el casting hubiera sido de puros llevados, porque los otros como no la necesitan tanto como ella, no se lo merecen. Carolina tenía que dejar ganar a Tatiana porque lleva muy buena vida, que acepten que por cuestiones del balance karmático la bendita pelota no le quiso entrar, por esas vainas de la energía...mala. Además para que, pero Carolina es tesa en las pruebas, yo no sé que le ha pasado últimamente, pero al principio se veía incluso más capaz que los hombres naranjas. Y la rabia de Diana es que pirula no le comió cuento nunca y aunque no le faltó el comentario "play", que mi papá se compraría un juguetito para el computador, que mi mamá se compraría ropa, que no sé que regalarles, que yo no necesito nada, pues que le vamos a hacer, por suerte o habilidades o lo que sea, se ganó limpiamente los dos desafíos y que culpa ella de "Óyeme Diosito Santo tú de aritmética nada sabías". Definitivamente, Diana se equivocó de reality y de canal, sus motivos para participar en el Desafío, como el restaurante para los niños del barrio, eran para Bailando por un sueño. Y sí, estoy particularmente ofendida con esta situación porque he estado en alguna parecida, lo que reconfirma que uno se apasiona con estos programas por aquello del reflejo, una vez más, toda la razón Mr. Patton.

Además lo de la critica resulta muy fácil cuando uno ni idea de que es estar en esas, bajo la presión y las circunstancias tan difíciles que debieron soportar, porque aunque todos cometemos errores hasta mucho peores, la pequeña diferencia es que los de ellos se magnifican.

De esta versión del Desafío me gustó que no dejaran reingresar a nadie, me parecía injusto en los otros y ojalá la final sea con pruebas y no con llamadas de la teleaudiencia, así sea uno de los privilegiados el que gane será por propia valía, por berraco, porque jugó bien, porque le funcionaron las estrategias, porque el universo confabuló y la suerte estuvo de su lado, y no por prejuicios sociales de todo un país que juzgaría con base en etiquetas quien es más digno del premio. Habrá que esperar a quien le favorecen las pruebas, porque cada quien tiene lo suyo, y eso es lo que está haciendo emocionante la cosa, cualquiera de los 5 que quedan podría ganar.

Sunday, August 28, 2005

Sueño con que cojan a todos los toreros

La primera vez que fui a toros tendría 14 años y el primer impacto que recibí no fue ético sino estético: después de esperar en una butaca diminuta por horas, sonó una fanfarria de cobres destemplados y salió un señor medio marica que caminaba como si tuviera hemorroides. Iba vestido con medias rosadas, estaba embutido en una especie de panty forrado al que no le cabía un adorno más, y lo seguía una estela de personajes similares, pero más grotescos, que le daban al espectáculo un aire de desfile de orgullo gay.

Me habría parecido un evento divertido de no ser porque a la salida del primer toro vi cómo toda esa cofradía luminosa de transvestidos alegres se convertían en una manga de sádicos dispuestos a ofrecerme el espectáculo más violento al que hasta entonces había asistido.

Me acuerdo que lo que más me impactó no fue tanto la crueldad de la corrida como su celebración: la satisfacción que los cinco mil espectadores sentían cada vez que pasaba algo que para mí era terrible: cada vez que mareaban al toro, cada vez que le clavaban una lanza desde un caballo, cada vez que le metían una espada por la espalda.

Desde entonces me producen náuseas las corridas, y los argumentos que dan quienes las defienden: que es que es arte. Que es que es un ritual en el que exorcizamos a la muerte: ¿y por qué no van y exorcizan a la muerte con sus tías, por ejemplo? ¿Por qué no van y las zarandean y les clavan cuchillos delante de una gradería que las aturda a gritos?

No entiendo qué tiene de artístico el cadáver destrozado de un toro en la arena ni cuál verdad se puede encontrar en un adolorido hocico que echa sangre. Y creo como Manuel Vicent que si la tauromaquia es un arte entonces el canibalismo es gastronomía.

Alguien defendía esta barbarie con un argumento digno de los nazis: que si no fuera por las corridas, los toros de lidia no existirían como especie. Tan nobles, pues. Tan humanos. Todos los toros deberían agradecer ese miserable gesto de infamia que consiste en prolongarles la descendencia solamente para matarlos con una lentitud dolorosa, como si en ese caso no fuera más digno haber nacido muerto.

Una vez alguien me dijo que para qué criticaba las corridas si después salía a comer carne. Es un supuesto extraño que exije que para que uno sienta náuseas ante los actos de tortura debe ser necesariamente vegetariano. No: no soy vegetariano. Me encanta la carne. Pero no por eso me parece bien que el ser humano se sienta valiente por hurgarle las vísceras a un toro que estaba tranquilo en una llanura, y haga de ese episodio de sevicia todo un carnaval comercial.

El toro no embiste lo que brille o lo que se mueva sino su propia locura. Con el lomo hecho girones por los relámpagos de la espada apenas despliega en la arena un mugido agónico, desesperado, enfermo, sin lograr entender la euforia de la sangre: ¿cómo será morir en ese delirio?; ¿a cuenta de qué está permitida esta masacre?

Estoy seguro de que la tauromaquia sólo sirve para demostrar la bajeza del ser humano. Estoy seguro de que ninguna vaca gozaría encerrando en un corral a César Rincón para irlo destripando poco a poco, con el fin de arrancarle una oreja. Siempre he ido por los toros. Sueño con que cojan a todos los toreros. Y también sueño con que prohíban las corridas para no tener que confrontarnos con el horror de lo que somos: una serie de gente que aplaude cuando hay sangre; que nunca ha respetado la vida en otros huesos; que sirve sobre todo para clavar puñales por la espalda.

Daniel Samper Ospina

Monday, April 11, 2005

El Papa Dos

Dije unas cosas de Juan Pablo Segundo para consolar a mi tía Carmen, y ya no está triste, pero está furiosa.

Y no sólo ella: muchos oyentes que ahora exigen que me rectifique.

Pero voy a ser muy franco: ¿no sé cómo hace uno para rectificarse de lo que honestamente piensa?

Un oyente me dijo que debería respetar la fe de los demás, aunque no la comparta, y que respete a los católicos aunque yo no sea católico:

¿Le parece a ese oyente que acaso tengo cara de monje zen?

Me queda imposible no ser católico porque fui ensamblado con los maderos psicológicos del catolicismo, y por culpa de ellos tengo esta horrible tendencia de sobrevalorar el sufrimiento, exhibir el dolor, dejarme gobernar por la culpa y demás prisiones mentales.

Es imposible no ser católico porque fue una imposición social y cultural que me asumí desde el nacimiento.

Otra cosa es que hago parte de esa generación que se distanció de la iglesia por algunas posturas demasiado conservadoras promovidas por Juan Pablo Segundo.

¿Qué puedo hacer si me parece absurdo que la iglesia, bajo la voz del Papa, se haya metido en una guerra feroz contra en condón, aun en continentes infestados de sida como África, como si el preservativo fuera un asunto de moral y no de salud pública?

¿Qué puedo hacer si me parece retrógrado prohibir las relaciones sexuales prematrimoniales; creer que es mejor persistir en un matrimonio fracasado que procurar un divorcio pacífico; jurar que es mejor tener un hijo no deseado a tomarse una píldora anticonceptiva, y todas esas cosas que pregonaba Juan Pablo Segundo?

¿Qué puedo hacer si me parece fascista aislar a los homosexuales como lo hace la iglesia oficial?

¿Qué puedo hacer si me parece machista la posición papal de creer que las mujeres no pueden ordenarse de sacerdotes ni tener un papel diferente en esta tierra al de ser madres abnegadas, paralizadas por el llanto?

Católico soy, y de los que por este tipo de gestos de la iglesia pertenece a la tendencia de la deserción: no más en Brasil, el 20% de creyentes están en las mismas que yo, que es hablar con Dios sin intermediarios que se intrometen y juzgen las libertades personales.

Lamento si ofendí a alguien, pero no me muevo de lo que dije.

Yo no le impongo mi moral a nadie pero defiendo el derecho de que nadie me la imponga a mí.

Pienso lo que digo y digo lo que pienso.

Por eso me pagan, qué puedo hacer.

Y con mi salario le mandaré unas flores a mi tía, para que vea que no soy tan malo.

Saturday, April 02, 2005

Se murió el Papa

Mi tía la del Opus se puso tan triste con la muerte de su santidad Juan Pablo Segundo, que no tuve más remedio que buscar la manera de consolarla.

Es difícil, claro, porque el Papa es un gran hombre y ella fue de las que se puso brava conmigo cuando dije hace unos meses que Su Santidad ya había muerto, pero que había un sistema de cuerdas y poleas a través del cual lo exhibían en la ventana como un títere que reparte bendiciones para todos estuviéramos tranquilos.

Se puso brava entonces, pero ahora está triste, mi tía.

Claro: es una pérdida muy grande, le dije, todo un acontecimiento.

Pero no olvides, querida tía, que fue este mismo Juan Pablo Segundo quien el 2 de abril de 1987 no tuvo ningún problema en ir a Chile a saludar a Pinochet, uno de los dictadores más asesinos y sangrientos que ha dado la historia.

Allá estuvo avalando con su presencia un régimen que encerraba gente en el estadio y la mataba, como si fueran bestias, y no tuvo mayores problemas de moral al estrechar la mano ensagrentada de Pinochet y luego darse la bendición. Era la mano derecha, sobre decirlo.

Es una pérdida terrible, tía, porque era un hombre admirable este Papa.

Pero recuerda que su hermandad con el Opus, que es tu obra, tía, hizo que la economía de mercado prácticamente hiciera parte de la moral católica, y desde entonces cualquier gestión de equilibrio social que haga la iglesia parece un accidente.

Un enviado del cielo, sin duda.

Pero no olvides, querida tía, que más de una vez se refirió a minorías como las de los homosexuales sin el amor y el respeto que tanto pregonaba, y más bien hablando de ellos como si fueran monstruos anormales, con lo cual elevaba su espíritu discriminatorio como quien eleva una hostia.

Y que fue así de discriminatorio también con las mujeres, a las que les negó el chance de ejercer el control de la natalidad y ante cuya ordenación se opuso con vehemencia, como si ellas no sirvieran para tener papeles activos.

Eso para no hablar sino de poquísimos resbalones que tuvo Su Santidad. Es más, le insistí a mi tía: puede que él mismo haya abolido el cielo y el infierno por si las moscas, para no ir a caer en momentos como este en tierra caliente.

Le dije todo eso. Y no es que yo piense semejantes cosas, díos me libre, prefiero persignarme: las dije sólo para consolar a mi tía, a quien sea esta la oportunidad de mandarle un respetuoso saludo.
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