Skip to main content.

Friday, February 05, 2016

Los Ciclistas urbanos y su participación en el tráfico de Bogotá


Ciclistas urbanos en Bogota día sin carro
El colega -de blogs- Ricardo Galán escribió en su blog un artículo llamado "Diatriba contra los ciclistas Bogotanos". Si le da pereza leerlo se lo resumo: no es que esté en contra de los ciclistas sino en contra de su tendencia de comportamiento. Y le doy la razón. Dejé un comentario que me dio pesar dejar ahí tirado porque me sentí escribiendo todo un post, como cuando escribía con juicio en el blog. Y me lo traje para acá. 


Como recordarán, soy ciclista urbano desde 1993 y llevo 74.000km recorridos en Bogotá, tiempo en el que he sido testigo del nacimiento de las ciclorrutas, su evolución, y de pasar a ser al que conocían como "el del casco blanco" en la(s) Universidad a uno más de los cientos de miles de personas que usan la bicicleta como medio habitual (por no decir único) de transporte. 

Es verdad muchas de las cosas que dice y no voy a negar que yo soy el que en ocasiones comete algunas de esas "barbaridades". A veces me subo al andén, hago pequeñas contravías o me paso en rojo... dentro de los límites de lo razonable. Es decir, si veo que no vienen carros, cruzo la calle (exactamente como lo haría un peatón). En el andén respeto la prelación del peatón y voy muy despacio, reconociendo que soy un intruso en su espacio y sin echarle la bicicleta encima a nadie.  En la medida en que creció la población de ciclistas nos estamos volviendo un problema de seguir esa tendencia de hacer lo que se nos da la gana. Nos estamos volviendo un problema más en donde deberíamos ser parte de la solución. 

Saturday, September 19, 2015

This is the best party I've ever been to


Mike Patton en Bogotá
Contexto

Hace 24 años me hice fan de Faith No More cuando por error confundí a Mike Patton casi convulsionando en el escenario de Rock en Río II con Axl Rose. En mi defensa diré que cambié el canal y estaban justo en esta escena. Luego de un rato entendí que no era Guns N' Roses sino Faith no More, a quienes ya conocía por Epic pero no sabía mucho más. Fue muy poco lo que ví pero ahí me quedó gustando más este grupo, aunque seguía siendo fiel seguidor de Guns N' Roses.

Desde ese momento empecé a conseguir todo lo que tuviera que ver con Faith No More a pesar de que en ese tiempo no habían torrrents, spotify ni youtube que valiera. De hecho, no había internet. Estábamos en manos de Andrés Durán y de lo que se consiguiera en las tiendas de la 19 a precios de usura. El álbum King for a Day lo conocí primero por un disco pirata, y me tomó dos años oír el álbum oficial cuando en el 97 me desquité y en un viaje a Europa terminé llenando mi maleta de todo lo que se me atravesó. Fue parecido a lo que las bulímicas llaman "atracón" pero con CDs. Incluso tuve la oportunidad de verlos en Bélgica porque coincidí con su gira de verano, pero no hice mucho esfuerzo por cuadrar mis itinerarios para cruzarme con su gira. Poco tiempo después me arrepentiría de haber dejado pasar la oportunidad, cuando anunciaron su disolución definitiva. 

Desde entonces oía cuanto concierto encontraba por el ya incipiente internet de la época y disco pirata que conseguía. La afición crecía. Para 2000 encontré por casualidad en Napster "Director Cut's" de Fantômas y en ese momento descubrí lo que estaba haciendo Mike Patton, su vocalista, desde que Faith No More se separó. Empecé a escarbar más profundo y aunque ya conocía algo de Mr. Bungle y de Fantômas, me metí de lleno en ellos y sus cerca de 40 proyectos alternos. Ya ahí, más que fan de Faith No More era fan de Mike Patton y de todo (en) lo que tocara. Por eso, cuando en 2005 blogger me preguntó un seudónimo lo primero que se me vino a la cabeza fue "Patton". El mejor frontman de la música reciente, la mejor y más versátil voz de nuestros tiempos, el músico más creativo e influenciador de esta época. 

Intro

Cuando Faith No More anunció en 2009 que se reuniría para dar una gira de conciertos no lo podía creer. Luego de dos intentos fallidos por verlos, en 2010 viajamos a Chile y se cumplió el sueño; fuimos al que se suponía que iba a ser su último concierto. Resultó que siguieron con vida dando cortas giras entre 2011 y 2014 -con apenas 15 conciertos en esos 3 años- tiempo en el cual se les ocurrió que era muy aburrido seguir tocando lo mismo y decidieron agregar nuevas canciones al repertorio. Hace apenas cuatro meses lanzaron "Sol Invictus", un nuevo álbum que a diferencia de los que hacen otros grupos contemporáneos, huele a nuevo. Suena a ellos y es muy "ellos": Algo completamente distinto, creativo y atrapante. Y sigue sonando a Faith No More sin ser la continuación de lo de antes, algo que muy pocos grupos musicales en todo género logran. 

Luego pasó lo que nunca hubiéramos imaginado: anunciaron concierto en Colombia. Compramos las boletas #5 y #6 un minuto después de que salieron a la venta, pensando que podrían llegar a agotarse de inmediato las apenas 4.000 disponibles. Ya no era sino esperar hasta septiembre. 

Friday, March 06, 2015

Bogotá es mi gimnasio

En el colegio nunca gané una competencia. Ni deportiva, ni académica. Recuerdo que estando en sexto grado -primerodebachillerato en ese momento- le gané una partida de ajedrez a uno de Once y pasé a las rondas finales, donde sucumbí a la presión y me cascaron. Figurativamente, por fortuna. 

Ni hablar de educación física. No me ayudaba ser de los menores del curso, para encima ser de los mínimos del curso. Cumplía con dignidad con las funciones asignadas pero rara vez fui titular. Ahora que lo pienso eso explica que prefiriera deportes individuales y donde priman la astucia, estrategia y la fortaleza mental como el bádminton, el ciclismo y el backgammon

No figuraba, pero tampoco era el útimo lo que podría ser un buen reflejo de mi personalidad, ahora que lo pienso. Estaba siempre en el lote, dirían de mí si hubiera sido ciclista profesional.

Es por eso que me cuesta explicar cuando me preguntan que por qué ya de viejo (a los 20) y desde entonces, el deporte se volvió parte de mi vida cotidiana. Y es porque ni yo mismo lo comprendo, tenía el potencial para ser sedentario. Y es que desde que en 1993 empecé a movilizarme por Bogotá en bicicleta un Gollum dormido dentro de mi se despertó y me volví competitivo y hasta empecé a cuidar mi alimentación para que no afectara mi rendimiento. No son trayectos largos, en estos años podría decir que no superan los 20km diarios aunque he tenido temporadas de 50km diarios así como temporadas de 20km semanales. Desde entonces ya acumulo más de 100.000km transitados solo en Bogotá, y unos cuantos miles en Cali, donde viví por poco más de un año. 

En 2002 una tendinitis me obligó inscribirme en un gimnasio para tomar clases de stretching, necesarias para mi rehabilitación. Iba a diario. Allí descubrí que Pilates es el papá de los ejercicios, aprendí a usar los HRMs y empecé a usarlos en mis trayectos diarios. Desde entonces busco -a diario- estar "en la zona" al menos 5 minutos diarios. Compito conmigo mismo (cuando no es que hay un pinche fixero en la ruta creyendo que su bici de mentiras es más rápida) y todos los días mido mi rendimiento con el celular. Cuando me siento demasiado bueno, hasta uso Strava, pero con moderación. 

Hoy mis desplazamientos diarios son de unos 12km. Mi estado de salud es bueno: me enfermo muy poco y en una prueba de esfuerzo estándar bajo de 180bpm a 80bpm en un par de minutos, lo que suele causar sorpresa en los médicos, sobre todo cuando me preguntan la edad.  No pago un peso por transportarme ni por ir al gimnasio y tengo dos beneficios: salud mental y salud física, aparte de los cientos de horas que ahorro al mes. La salud financiera llega casi que por accidente ;)

En 1993 me convertí -sin darme cuenta- en un deportista urbano. Es por eso que me identifiqué plenamente con este comercial, sin la parte de hacer el ridículo en las cebras de los semáforos. 
 

Monday, September 08, 2014

El trabajo ideal

El mes pasado en la agencia en la que trabajo nos pasaron un cuestionario con una serie de preguntas aleatorias y sin ninguna lógica, las cuales debíamos contestar en muy poco tiempo. Es decir: nos hicieron llenarlo a mansalva. Una de las preguntas era ¿cuál es tu trabajo ideal? 

Ya no recuerdo qué respondí, pero días después tuve una epifanía en la que descubrí el que es mi trabajo ideal. Ideal porque es algo disfrutaría tanto que lo haría sin cobrar, e ideal también porque, siendo realistas, es algo de lo que difícilmente podría vivir. 

Ese trabajo soñado no sería otro que el de crítico de restaurantes y de turismo. 

He notado que cuando voy a un restaurante -o viajo- no puedo evitar fijarme en los más mínimos detalles: la decoración, la forma de presentar el pedido, el punto de cocción, los ingredientes, la calidad del servicio y un gran etc. Lo que en parte me convierte en lo que los gringos llaman "customer from hell" (una mamera, lo sé), pero por otro lado me hizo ver que tengo un buen ojo para los detalles. No me fijo en la bobada más insignificante para hacer un drama a partir de eso, sino que procuro observar todo el proceso como si fuera el dueño, con ojos de ingeniero industrial. Mi idea es tener sugerencias útiles, realizables y constructivas con el fin de que el negocio mejore su servicio, y para que la próxima vez que vaya me sienta mejor con mi experiencia como cliente. 

Llevo 7 años recibiendo invitaciones de agencias de relaciones públicas y de prensa para conocer los productos de sus clientes, muchos de estos eventos se realizan en restaurantes y hoteles de primera categoría, lo que desarrolla cierto criterio para distinguir algo bueno de algo que podría ser mejor. No me gusta el tono de los críticos de revistas (el de SoHo, por ejemplo) porque suelen convertirse en unos seres prepotentes, engreídos, pretenciosos, arribistas e imposibles de satisfacer, aparte de tener un ego más inflado que el de Cristiano Ronaldo. 

Monday, March 31, 2014

Vivir en Cali, manual para dummies

gato del Río, Cali
Viví en Cali entre noviembre de 2011 y enero de 2013, y desde que pisé tierras vallecaucanas en un rol distinto al de turista empecé a escribir este post. Algún día había que terminarlo y ese día fue hoy.

Colombia tiene la particularidad de ser muy rica culturalmente. Para muchos extranjeros resulta sorprendente que en un país relativamente pequeño se puedan encontrar diferencias culturales tan grandes entre las subregiones, tanto que en ocasiones nos cuesta trabajo entendernos entre nosotros mismos. En mi caso soy un rolo -cachaco, bogotano- que se fue a vivir a Cali y que tenía a diario infinidad de pequeños choques culturales. Los compartiré en este post con el fin de que le puedan ser útiles a otros rolos que estén a puntos de vivir el mismo proceso.

La gente

Los nacidos y criados en Bogotá tenemos fama de ser odiosos, creídos y fríos en el resto del país. Luego de vivir 15 meses fuera de Bogotá puedo entender por qué nos ven así: nuestras formas de relacionarnos y nuestras costumbres son distintas, sin que necesariamente nuestra personalidad sea así. La antipatía y frialdad -en mi opinión- son un mecanismo de defensa de la ciudad grande, donde creciste con el mantra "no hables con desconocidos". Es simple instinto de supervivencia.

Lo de creídos lo explico con ese complejo de superioridad del hijo de la capital, quienes por nacer en la ciudad más importante del país podemos llegar a mirar a las demás como pueblos, y si tienen suerte, pueblos grandes. Acomplejados y prejuiciosos que somos. Resumiendo: es verdad. Los rolos podemos parecer antipáticos y fríos, y en muchos casos, serlo. 

  • Mi primer choque cultural cuando recién llegué a Cali fue la calidez de la gente. Recuerdo la primera vez que entré a un ascensor y todos sus ocupantes saludaron en coro "buenos días". Uno queda sin reacción, una mezcla de "¿qué carajos le pasa a esta gente?", "seguro me confundieron" y "¿qué respondo?". Al cabo de los meses uno se acostumbra, saluda y hasta lo extraña cuando no responden. Es decir, uno se termina civilizando.
  • La gente mira a los ojos en la calle, sonríe. Cuando usted sale de su casa o de su apartamento hay contacto visual con el portero, con el vecino... y hasta conversación. No es que en Bogotá no pase eso, pero no es tan común, mucho menos entre desconocidos, creo que esa es la definición de  "gente abierta". Supongo que usted sabe a lo que me refiero. Algunos rolos somos de los que volteamos la cara cuando vemos que viene un vecino, mientras que la mayoría de los caleños hacen justo lo contrario.
  • La atención por parte de vendedores, cajeros y empleados en general es amable, cordial, sincera. Poco que ver con la que uno suele recibir aquí.
Locations of visitors to this page