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Monday, September 08, 2014

El trabajo ideal

El mes pasado en la agencia en la que trabajo nos pasaron un cuestionario con una serie de preguntas aleatorias y sin ninguna lógica, las cuales debíamos contestar en muy poco tiempo. Es decir: nos hicieron llenarlo a mansalva. Una de las preguntas era ¿cuál es tu trabajo ideal? 

Ya no recuerdo qué respondí, pero días después tuve una epifanía en la que descubrí el que es mi trabajo ideal. Ideal porque es algo disfrutaría tanto que lo haría sin cobrar, e ideal también porque, siendo realistas, es algo de lo que difícilmente podría vivir. 

Ese trabajo soñado no sería otro que el de crítico de restaurantes y de turismo. 

He notado que cuando voy a un restaurante -o viajo- no puedo evitar fijarme en los más mínimos detalles: la decoración, la forma de presentar el pedido, el punto de cocción, los ingredientes, la calidad del servicio y un gran etc. Lo que en parte me convierte en lo que los gringos llaman "customer from hell" (una mamera, lo sé), pero por otro lado me hizo ver que tengo un buen ojo para los detalles. No me fijo en la bobada más insignificante para hacer un drama a partir de eso, sino que procuro observar todo el proceso como si fuera el dueño, con ojos de ingeniero industrial. Mi idea es tener sugerencias útiles, realizables y constructivas con el fin de que el negocio mejore su servicio, y para que la próxima vez que vaya me sienta mejor con mi experiencia como cliente. 

Llevo 7 años recibiendo invitaciones de agencias de relaciones públicas y de prensa para conocer los productos de sus clientes, muchos de estos eventos se realizan en restaurantes y hoteles de primera categoría, lo que desarrolla cierto criterio para distinguir algo bueno de algo que podría ser mejor. No me gusta el tono de los críticos de revistas (el de SoHo, por ejemplo) porque suelen convertirse en unos seres prepotentes, engreídos, pretenciosos, arribistas e imposibles de satisfacer, aparte de tener un ego más inflado que el de Cristiano Ronaldo. 

Monday, March 31, 2014

Vivir en Cali, manual para dummies

gato del Río, Cali
Viví en Cali entre noviembre de 2011 y enero de 2013, y desde que pisé tierras vallecaucanas en un rol distinto al de turista empecé a escribir este post. Algún día había que terminarlo y ese día fue hoy.

Colombia tiene la particularidad de ser muy rica culturalmente. Para muchos extranjeros resulta sorprendente que en un país relativamente pequeño se puedan encontrar diferencias culturales tan grandes entre las subregiones, tanto que en ocasiones nos cuesta trabajo entendernos entre nosotros mismos. En mi caso soy un rolo -cachaco, bogotano- que se fue a vivir a Cali y que tenía a diario infinidad de pequeños choques culturales. Los compartiré en este post con el fin de que le puedan ser útiles a otros rolos que estén a puntos de vivir el mismo proceso.

La gente

Los nacidos y criados en Bogotá tenemos fama de ser odiosos, creídos y fríos en el resto del país. Luego de vivir 15 meses fuera de Bogotá puedo entender por qué nos ven así: nuestras formas de relacionarnos y nuestras costumbres son distintas, sin que necesariamente nuestra personalidad sea así. La antipatía y frialdad -en mi opinión- son un mecanismo de defensa de la ciudad grande, donde creciste con el mantra "no hables con desconocidos". Es simple instinto de supervivencia.

Lo de creídos lo explico con ese complejo de superioridad del hijo de la capital, quienes por nacer en la ciudad más importante del país podemos llegar a mirar a las demás como pueblos, y si tienen suerte, pueblos grandes. Acomplejados y prejuiciosos que somos. Resumiendo: es verdad. Los rolos podemos parecer antipáticos y fríos, y en muchos casos, serlo. 

  • Mi primer choque cultural cuando recién llegué a Cali fue la calidez de la gente. Recuerdo la primera vez que entré a un ascensor y todos sus ocupantes saludaron en coro "buenos días". Uno queda sin reacción, una mezcla de "¿qué carajos le pasa a esta gente?", "seguro me confundieron" y "¿qué respondo?". Al cabo de los meses uno se acostumbra, saluda y hasta lo extraña cuando no responden. Es decir, uno se termina civilizando.
  • La gente mira a los ojos en la calle, sonríe. Cuando usted sale de su casa o de su apartamento hay contacto visual con el portero, con el vecino... y hasta conversación. No es que en Bogotá no pase eso, pero no es tan común, mucho menos entre desconocidos, creo que esa es la definición de  "gente abierta". Supongo que usted sabe a lo que me refiero. Algunos rolos somos de los que volteamos la cara cuando vemos que viene un vecino, mientras que la mayoría de los caleños hacen justo lo contrario.
  • La atención por parte de vendedores, cajeros y empleados en general es amable, cordial, sincera. Poco que ver con la que uno suele recibir aquí.

Thursday, May 09, 2013

El engaño de Yeei: Gana dinero en redes sociales (publicando sin que te des cuenta)

La primera vez que supe de Yeei fui escéptico: "es una red que tiene decenas de miles de influenciadores en twitter y facebook, los cuales publican naturalmente en sus redes, y este servicio tiene buen CTR" dijo mi jefe. Yo no conocía Yeei pero de inmediato me sonó como raro el tema, no me parecía creíble lo que prometían. Luego me hicieron una presentación y aunque me siguió generando desconfianza, por lo menos parecía razonable lo que prometían: "contamos con X número de personas inscritas, podemos prometer un número determinado de clics por tanta plata". 

Para agencias de medios puede sonar atractivo como una fuente novedosa y efectiva de clics, razón por la que mi jefe les iba tragando cuento. Me inscribí en Yeei para conocer cómo funcionaba a finales de febrero, y como resultado de eso ya no sólo no me parecía creíble como agencia sino como usuario, ya que por cada clic pagan apenas unos 3 o 4 centavos de dólar. Es decir, si uno quiere hacerse unos pesos con yeei tiene que tener una audiencia monumentalmente grande y adicionalmente venderse cual guaricha de la 22. No thanks

Monday, January 14, 2013

Por qué siempre debemos montar en bicicleta con casco

 

Casco de bicicleta roto después de accidente
Así quedó mi casco

Hoy tuve el accidente más serio que he tenido en los 19 años y medio que llevo utilizando la bicicleta como medio diario de transporte. Es el segundo, y de nuevo en Cali, de nuevo fue con un taxi. Siempre he sido convencido de a necesidad de usar el casco, pero francamente nunca pensé que llegara a necesitarlo algún día.

Todas las mañanas hago un circuito entre mi casa y un roundpoint a 7.5km. Es muy agradable, plano y seguro. Poco tráfico, poca gente (la mayoría es carretera, con paisaje de cañaduzales y todo), hay tan sólo un semáforo en todo el recorrido y hay cuatro puentes, como para darle algo de emoción a la cosa. Como hacía más de una semana no salía no quería hacer la versión larga e iba a hacer la corta, que es de 10km. Al cruzar el segundo puente sabía que tenía que irme alistando para cambiarme al carril izquierdo y tomar un retorno a unos 500m. Miré por el espejo y vi la oportunidad, aunque había un taxi que venía muy lejos. Yo iba menos rápido de lo acostumbrado, y adicionalmente el taxi parecía tener intenciones de romper la barrera del sonido, por lo que calculé mal el cambio de carril y lo último que recuerdo fue pensar "tendrá que esquivarme" y un pitazo. Luego estoy en el separador con la bicicleta, me contaron que una señora me ayudó a parar. Yo estaba confundido, no entendía que había pasado y a todo el mundo le dije que estaba bien. Un celador de una bodega al frente me hacía señas y yo le dije que todo bien, y ya me iba a devolver (dije, ok, me caí, mejor me devuelvo ya) cuando noté que faltaba el retrovisor. Me puse a buscarlo y crucé la carretera para preguntarle al celador qué había visto, y allí fue cuando supe que estaba sangrando, y me contaron lo que había pasado. El taxi huyó. Llamaron una ambulancia que nunca llegó.

Estuve ahí por cerca de una hora, me prestaron primeros auxilios y estuvieron muy pendientes de mi, hasta que me sentí mejor (menos confundido) y me empezó a doler todo. Revisé la bicicleta y milagrosamente no le pasó absolutamente nada, así como lo mío no son sino unos golpes y raspones, lo cual es otro milagro. El celador dice que duré un par de minutos tirado en el piso inconsciente (pero también dijo que volé por los aires, lo cual no tiene lógica con los raspones, el taxi nunca me tocó, seguro me rozó o me tumbó con el viento) así que me atrevo a calcular ese tiempo en 30 segundos, si es que hubo tal pérdida de conciencia. 

Al irme busqué de nuevo el espejo y lo encontré unos 20 metros adelante en la mitad del separador. Tampoco le pasó nada. Me devolví en la bici y aquí estoy, contando el cuento.

Sí, fue culpa mía. No he debido hacer ese cambio de carril tan despacio y cuando vi el taxi he podido abortar la operación, calculé mal (porque recuerdo haber visto que que el taxi iba a mil) y olvidaba que la mayoría de los taxistas caleños no son precisamente "caballeros del volante". No lo vuelvo a hacer. Los ciclistas tenemos responsabilidad en la mitad de nuestros accidentes, si no es que más, hay que aceptarlo. 

No tengo familiares directos en Cali y Maria está en Bogotá, pero afortunadamente la esposa de mi cuñado es médico, vino, me valoró y dictaminó que tengo los mejores ángeles de la guarda. Contusiones y abrasiones, y ya. Mi suegra, mi mamá y una tía de Maria han estado pendientes de mi llamándome cada ratico (gesto del que estoy muy agradecido) ya que se supone que no me puedo quedar dormido hasta por la noche, solo por seguridad con lo del golpe en la cabeza. 

Hablando del golpe en la cabeza... solo cuando me iba me di cuenta de cómo quedó el casco! (claro, nunca me lo quité). De donde dejo esta simple y obvia reflexión: ¡usen casco! ¡siempre! ¡compren uno bueno! (aquí sí que o barato puede salir caro). Abrochénse bien el casco! (siempre lo he usado muy apretado, tengan en cuenta que si no lo hacen en lugar de ayudar lo que hace es lastimar). Si usted tenía dudas, si necesitaba una buena justificación para comprarlo... aquí tiene una. 19 años y medio y nunca me había pasado nada... hasta que me pasó, y si no hubiera sido por el casco, no estaría contando el cuento. Así de simple. ¿necesita más razones para usar el casco?


 El recorrido de hoy, al final se puede ver mi imprudente cambio de carril y todo lo que pasó después.

Wednesday, June 27, 2012

La transmisión de TV de la Vuelta a Colombia 2012

Vuelta a Colombia 2012 Palmira

Soy un aficionado al ciclismo desde aquellas épocas gloriosas de Lucho Herrera y Fabio Parra en el Tour de Francia. Desde entonces, y mientras la TV lo permita sigo las principales vueltas: Tour, Vuelta a España y Giro de Italia.

Para el fiel lector de este blog no es un secreto que con el tema del ciclismo soy especialmente monotemático e intenso, porque es algo que me apasiona. Además porque ya voy para 19 años utilizando la bicicleta como medio de transporte.

El gobierno nacional con la participación de algunas empresas privadas lleva casi cinco años haciendo los esfuerzos necesarios para que el ciclismo colombiano vuelva a figurar en el mundo ciclístico de alto nivel, para que repitamos las alegrías de hace 25 años y obtener victorias en un deporte que tiene una cantidad de fanáticos casi tan importante como la del fútbol. Es así como este año el equipo Colombia es Pasión (hoy Colombia-Coldeportes) compite en el circuito continental-profesional, y hay otros 4 equipos grandes (Colombia-Comcel, Gobernación de Antioquia-Indeportes, Movistar y EPM-UNE) compitiendo en el americano de la UCI.

Es un esfuerzo que tomará años si se obtienen los resultados y si el gobierno mantiene el decidido apoyo, Colombia volverá a las grandes vueltas en un par de años.

Toda esta introducción es para decir lo mucho que me dolió ver la transmisión de TV que se hizo este año de la Vuelta a Colombia.

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