Me gusta el deporte. Solía ir al gimnasio a diario y a ratos me hace falta, tengo ganas de regresar. Me movilizo a diario en bicicleta y bueno, lo disfruto.
Nunca me he sentido, sin embargo, más que alguien al que le gusta hacer ejercicio. Deportista es un apelativo que me queda grande. Admiro profundamente a los ciclistas profesionales, y su capacidad de rodar 200km a un promedio superior a 40km/h, o subirse a cimas como la vía a La Calera a 25-30km/h, como si nada. No creo ser capaz de sostener ese paso más de 5 km, y en plano. De igual forma admiro a quienes se consagran tiempo completo a la disciplina deportiva que sea. Uno de mis sobrinos, por ejemplo, entrena 2 veces al día. Ya es miembro de la selección Antioquia, ha ganado campeonatos nacionales de natación con su equipo, y apenas va a cumplir 15 años.
Lo dicho: soy apenas un entusiasta. Es por eso que siempre respeté la media maratón como algo para los profesionales, para quienes entrenan a diario. Como para los que uno ve en TV. De esos que usan esas lobísimas camisetas sin manga y balaca blanca, entre otros símbolos cliché de su consagración al atletismo. Corrí la carrea recreativa (10km) un par de años (2001-2002), solo por ser parte-de.
Pero el año pasado, el señor "artista de la confusión" me hizo cambiar de opinión. Me pidió que le llevara algo de tomar para cuando pasara por la altura de mi casa, que es poco más de la mitad del recorrido. Y entonces vi que la gente que asume ese reto es tan común y corriente como uno. Es más, gente que evidentemente es más común y corriente que uno. Deportistas de domingo y todo se ven.
Bueno, vaya uno a saber si llegaron al final, pero asumamos que sí
Me prometí que lo iba a hacer entonces este año, preparándome adecuadamente. Como suele suceder, no lo hice con la suficiente antelación, pero empecé ayer. La condición cardiovascular creo que me alcanza, lo que necesito es resistencia y acostumbrar los músculos a un ejercicio tan diferente al pedaleo.
Somos el país de "el vivo vive del bobo". De la "malicia indígena". Donde ser avispado es pasar por encima de los demás. Donde colarse en una fila es sinónimo de inteligencia. Si mire no más, ayer se celebraba el primer aniversario de la Operación Jaque y en el documental no solo dejaron de negar el uso de los chalecos de la Cruz Roja (como lo hicieron al comienzo) ni lo justificaron con una excusa chimba (como lo hicieron luego: "que fue que a uno de los agentes le dio sustico, pero fue por su propia iniciativa") sino que encima lo dicen como una anécdota pícara. "usando nuestra astuta malicia indígena engañamos al enemigo, todo se vale [grin]".
En DMG le decían a la gente de frente: "es lavado de plata de los narcos, por eso es que da esos rendimientos". Y claro, la gente piensa "aprovechemos mientras dure, antes de que eso se caiga, el vivo vive del bobo decía mi madre ... y somos del país de los echados pa'lante y de los más vivos". Y mire usted como terminó eso.
O sea: es nuestra cultura. Muchas de nuestras madres nos criaron con el "avíspese papito". Y no siempre para bien (copiése, cólese, quédese con el vuelto, etc). Así somos, no nos hagamos los santos.
Lo mejor es que en el país donde nos preciamos de ser "una flechas", muy vivos ... es donde más modalidades de estafa oye uno. Que el "paquete chileno", que "la del pan y la leche", que "la llamada millonaria"... la lista sería larguísima.
En internet tenemos muchas, empezando por unas inocentes cadenas de Amy Bruce o de gatos embotellados hasta el phishing de los bancos.
Y en los celulares, también.
Ya había hablado de la que me habían hecho (bueno, en realidad lo hice para saber si Tigo respondía, y no) con un aviso en facebook. Hoy leo en twitter que al gerente se la intentaron hacer. Ya la había oído (e incluso leído en El Tiempo, creo) pero la replico porque al parecer hay muchos que no lo saben.
Llega este mensaje de texto:
Uno llama y le dan las instrucciones: que para legalizar la entrega del carro hay que comprar $450.000 en recargas de Comcel, le dan el número, y que el lunes le entregan su premio. Y tan de buenas usted: se gano una rifa sin siquiera estar participando.
Y pasa como siempre: El diablito en el hombro izquierdo dice: "Huy, no compramos boletas para la rifa pero hágale, de una ... gratis hasta un balazo". El angelito en el hombro derecho obviamente trata de hacerlo entrar a uno en razón y hacerle entender que lo están robando (como pasó aquí) y bueno, unas veces gana el de la izquierda, otras el de la derecha.
Hay atenuantes, claro. Los cuentos son reforzados, pero son hábiles y logran confundir. Presionan diciendo que "tiene 30 minutos para consignar" y dependiendo del nivel de ingenuidad (o de torcidez) de la víctima, se dará cuenta que algo no va bien y verificará que la información sea cierta o no. Así lo hizo el gerente. Pero seguro muchos caen. Vi reportes en twitter.
Ya lo sabe: si le ofrecen tantas maravillas y lo presionan para que haga un pago (y en tarjetas prepago, por Dios!) en poco tiempo ... ahí hay gato encerrado. Es una estafa, y usted está cayendo redondito.
Maria Casquitos poniendo en peligro la seguridad nacional.
Es una vieja disputa la del espacio público y los límites de la seguridad. Y los de la propiedad privada. Tampoco es algo de hoy, muchos hemos crecido con los abusos de los escoltas en los 80's, con los mestizajes entre Boyacenses y Argentinos*, y con el menos común de los sentidos. Con el "yo sólo sigo órdenes" y con prohibiciones ridículas como la de tomar fotos en lugares públicos o centros comerciales. Con el "es fiesta privada" o "nos reservamos el derecho de admisión".
Pero esta disputa nueva para mí porque me ha tocado de cerca este mes. Sí, el mismo mes que dejé abandonado este blog a su suerte.
En los 15 años que llevo utilizando la bicicleta como medio de transporte he tenido con vivir con el problema del parqueo, sobre todo en ciertas zonas. Como lo decía antes, el ciclista suele ser sinónimo de muerto de hambre o de pobreza, por lo que recibe tratamiento de quinta (recordemos que nuestra sociedad es arribista, y que la apariencia es su valor fundamental) y usualmente ni la entrada le permiten, o debe pasar más filtros de lo normal. Más de una vez me ha pasado que me preguntan que si vengo a entregar correspondencia, y no, no es divertido. Suelo evadir el problema no discutiendo con los celadores y parqueando al otro lado de la calle, lejos de sus "dominios". Pero a veces sí que se pasan y le sacan a uno la piedra, sobre todo por su irracionalidad. O estupidez, según.
Es una discusión abierta porque en realidad no puedo defender mi derecho a invadir el espacio público. Es difícil defender mi derecho a entorpecer la circulación libre por la calle a los peatones**. Lo que discuto es la potestad de los que se sienten con el derecho a hacerlo, sin tenerlo.
Tengo 5 ejemplos:
Unicentro
Es uno de los pocos que cobra por parquear la bicicleta en sus predios. Me niego a hacerlo y solía parquear afuera, en una señal de tránsito, de las que tienen una P tachada. Una vez un celador no me dejó hacerlo, porque "el jefe de seguridad no deja". Le hice entender que los predios de Unicentro se terminaban en la reja, y que de ahí para afuera no tenía ninguna potestad. Casualmente el jefe de seguridad estaba cerca, se acercó y de forma muy poco sutil me hizo entender que si la dejaba allí cuando volviera no la encontraba. No porque él tuviera derecho a hacerla remover, sino porque era una lucha de poderes. De egos. Porque él dice, y punto.
Desde entonces parqueo a 30 metros, en una reja que solía proteger un árbol, frente a un edificio. Mejor no tentar al diablo. Ni al jefe de seguridad de Unicentro y su ego herido. No olvidemos que los jefes de seguridad muchas veces son exmilitares que salieron del servicio en confusas circunstancias.
Oxy
Necesitaba un dato en un correo y no tenía plan de datos en el celular. La EAN muy querida proporciona wifi gratis a los peatones de la calle 78. Me paré ahí, en el andén a buscar la información... me demoré unos 20 minutos cuando se me acerca un celador de Oxy (la que queda al otro lado de la calle) y me dice:
Celador: "ya lo vieron por la cámara".
yo: ¿uh?
Celador: "Que qué está haciendo"
Yo: ¿PQP? Leyendo el correo. En la Calle. Al otro lado de la acera de su patrón.
Celador: "Que si por favor circula que ya los de seguridad lo vieron".
Yo. Que no, que gracias.
Y no, no me moví. "Mi honra está en juego y de aquí no me muevo". Igual, ya estaba terminando y a los 10 minutos me fuí, pero me demoré de "puro rebelde". Tienen mucho huevo.
RCN
Igual que con el anterior, iba para una entrevista en emisoras de RCN (La Mega, Amor Stereo, Radio Uno y La Cariñosa, creo) para hablar de "On the road again" y la dejé amarrada a la popular P tachada al otro lado de la acera, y no me dejaron. Como por variar iba de afán, expliqué para donde iba y muy diligentemente me consiguieron un lugar en el parqueadero de RCN, a una dos cuadras de distancia. Pero no me dejaron, aún siendo al otro lado de la acera.
Casa Medina
Hace un par de semanas fui invitado a un evento de Avantel en el hotel Casa Medina. Llegué muy tarde y, aunque sabía que la dejaba muy mal parqueada y me exponía al escrutinio de los cuerpos de seguridad del estado, la dejé. Bien asegurada, eso sí.
Cuando volví, encontré un celador examinando la rueda trasera. Le dije en tono irónico: "está bien amarradita". Me dijo que "ya íbamos a llamar a la policía, que usted no puede parquear allí". Le expliqué que por supuesto que podía hacerlo y que ellos no tenían ningún derecho a quitarla de allí. Que su predio se acaba donde el IDU dice y que donde yo estaba era bien lejos de allí. Su argumento ganador era que "mi bicicleta podría ser una bomba". Obviamente me burlé, y me contestó con el siguiente argumento: ¿no supo de la bomba que pusieron en la estación de la policía de nosedonde? Yo para ese entonces ya estaba listo para irme y tras un "pfff" me marché. La foto al inicio del post fue poco después del "pfff".
Calle 72
La semana pasada fui a las oficinas de Motorola para recibir un EM35 que me regalaron. Voy a parquear en la física calle y un celador, muy decente él, me dice que no puedo hacerlo. Pero me da una solución: que hay un parqueadero. Sorprendido por la novedad (ingenuamente pensé que podían estar usando el sentido común y ante la creciente demanda podrían estar dando parqueo a las bicicletas) acepté su amable sugerencia. Soy remitido de uno a otro, hasta llegar a "el administrador". Me dice que me da 15 minutos, pero al enterarse que no era una sino dos bicicletas me dice que no es posible. Le explico que no me dejaron parquear afuera, ni adentro y le pregunto qué se supone que debería hacer... y me dice que es un parqueadero privado y que no tiene porqué recibirme. Aunque en algo me da la razón: no tendrían razones para no dejarme parquear afuera. La razón: el parqueadero es independiente de la seguridad del edificio.
Y la cuenta sería más larga si tuviera mejor memoria. Con el tiempo uno adquiere la habilidad de identificar los lugares donde será objeto de los cuerpos de seguridad y evadir su "yo sólo sigo órdenes", así como esos lugares en donde uno es hasta bien recibido. Es realmente molesto someterse a la voluntad de abusos de autoridad y que esconden un problema de fondo: el espacio público no existe, y los ciudadanos comunes estamos sometidos al poder arbitrario de aquellos, en teoría, autorizados a ejercerlo.
Lo más preocupante: que por estúpidas que sean las órdenes las terminamos aceptando. A regañadientes, pero terminan ganando.
Y no, eso no debería ser así. Hacen falta argumentos, precedentes o jurisprudencias ... pero no nos la deberíamos dejar montar. Debería haber algún tipo de argumento (decreto, resolución, algo) que nos permitiera decirle al señor jefe de seguridad en la cara: "Mire infeliz, hasta aquí llega su poder". ¿Existirá tal cosa? ¿cómo podríamos poner un límite a estos abusos de poder?
Tengo varias teorías para las razones para estos abusos:
- Justificar la nómina.
Algunos edificios suelen tener una cantidad absurda de celadores, con muy pocas amenazas reales que cubrir. La forma de mantenerlos ocupados es ponerlos a hacer tareas ridículas (como escarbar maletas y carteras, por ejemplo) o evitar que la gente haga uso (o incluso transite) por sus aceras. Tiene sentido, #dejentrabajar
- Herencia de los 80's.
A Pablo Escobar las empresas de vigilancia le deben hacer un monumento. Gracias a su guerra contra el gobierno, sus dos bombas de alto poder cada noche, la paranoia aún nos consume. Todo es una amenaza latente de bomba, y por eso "todo paquete debe ser revisado". Por eso no le podemos tomar fotos a los edificios (como si no existiera google earth, duh!)
- Autoritarismo.
Simple: con el cuento de la seguridad democrática se justifica cuanto abuso sea posible. Porque todo es una falsa amenaza en potencia. Bonita forma de quitarnos hasta el derecho a movilizarnos libremente, y lo más extraño: nosotros dichosos nos dejamos y hasta lo celebramos.
No se me ocurre una forma de revertir la situación. ¿ideas?
Para nadie que lleve tiempo leyendo este blog es un secreto que por 4 años he venido repitiendo cual mantra budista que "es mejor en bicicleta" cada que tengo oportunidad de hacerlo. Ya son 15 años movilizándome a diario en bicicleta y soy un convencido que es el medio de transporte ideal para desplazamientos cortos, a diario, en una ciudad como Bogotá. No lo será para todo el mundo, pero estoy seguro que hay muchos (cientos de miles) que hoy usan otros medios de transporte, y que si lo hicieran en bicicleta, les iría mejor. Pero por prejuicios, miedos o simple pereza prefieren embutirse en un bus (donde -por cierto- corren más peligro de ser robados que en bicicleta) o ir en carro, con todo y lo que eso implica. Ya he hablado suficiente sobre el carro como cuestión de estatus, porqué es mejor en bicicleta y otro poco de posts relacionados que no voy a repetir.
Todo eso para dejar claro que lo mío es la bicicleta. Es lo que conozco, en lo que tengo experiencia.
Aprendí a manejar hace 7 meses. Bueno, ya sabía mover un carro pero nunca me había enfrentado al tráfico en toda su magnitud. Lo hice para tener el pase (licencia de conducción) con el fin de ser parte del reality en que participé, "on the road again". Ahora, es común que la gente piense que como digo que "es mejor en bicicleta", no me gustan los carros. No es verdad. Crecí jugando con carritos Majorette, luego los hacía en Lego (donde aprendí la lógica a seguir para parquear en reversa) y más adelante jugaba Test Drive en los 286 de la biblioteca del colegio, para luego ser un poseedor de récord en Mónaco GP de Uniplay en Unicentro, y más adelante ser un fiel seguidor de Juan Pablo Montoya en la Formula Renault, F3000, CART, F1, que ahora sigo con menos fervor pero siempre hago el intento de seguir sus carreras en NASCAR. Todavía madrugo o trasnocho para ver la F1, y solía seguir el WRC cuando lo pasaban por AXN. Todavía juego simuladores de carro, en el teléfono juego "Asphalt 3" cada que puedo.
Todo eso para dejar claro que me gustan los carros y los deportes de motor.
Ya habiendo puesto las cosas en contexto: me gustan los carros. Elijo moverme en bicicleta primero porque no tengo carro y segundo porque honestamente para los trayectos que hago me va mejor en bicicleta, pero no tengo experiencia como usuario de carros. Y de eso es lo que quiero hablar hoy.
Parece que hay grandes corporaciones interesadas en que me "desvíe del camino" y como lo hicieron alguna vez con un señor muy famoso, me manden pruebas o tentaciones para probar mis convicciones.
No contentos con haberme puesto a viajar por casi toda la costa norte colombiana, ahora me invitan a que conozca el interior. Es por eso que me acaba de llegar a la puerta de la casa un Spark Go, algo así como "coja y dele una vuelta, chino". Me ofrecieron un Aveo Family y un Gran Vitara, pero para alguien acostumbrado a una bicicleta, un carro más gradne es intimidante. Me quedo con el Spark.
No, en este blog no encontrará noticias recientes sobre Mike Patton. Las encontrará aquí. Vivo en Bogotá, (Blogotá?) Colombia. Me metí en esto de los blogs por curiosidad, y en poco tiempo me volví adicto. Para mi que tengo como mucho tiempo libre. Nunca he sido bueno para describirme, o hablar sobre mi, y ésta es la mejor prueba. En este blog encontrará mi opinión sobre algunos acontecimientos de la vida cotidiana de cualquier Colombiano promedio, otros de mi vida personal que no debería revelar masivamente, y muchos, muchos posts intrascendentes y carentes de sentido. Espero que de vez en cuando encuentre algo de su agrado, y si no, mire otros proyectos en los que participo. Le recomiendo usar un buen lector de RSS para enterarse de la actualizaciones oportunamente haciendo click en uno de los símbolos a continuación: Suscríbase a este blog para leerlo en su e-mail
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